Las góndolas de los supermercados están abarrotadas de pan dulce de todas las variedades, precios y promociones para llenar de sabores la Navidad. Están los sabores clásicos con frutas abrillantadas o con piscas de chocolate. Pero hay hogares en que la tradición de hacer un pan dulce casero no se cambia, es un ritual que marca el inicio de las fiestas. Si bien lo industrializado te ofrece alta calidad y ahorro de tiempo, muchas familias no resignan el toque artesanal que le da al pan dulce casero sabor y textura propia a pedir de boca. Hay una receta sencilla para que cualquiera pueda preparar.
Con un kilo de harina 0000 se pueden obtener hasta seis panes dulces de tamaño mediano, una cantidad ideal para compartir entre invitados, regalar o disfrutar durante la Nochebuena. El proceso es sencillo, pero requiere respetar tiempos de descanso y una correcta combinación de ingredientes. El glaseado se prepara de manera simple mezclando azúcar impalpable con jugo de limón, pero, es opcional y a gusto de los comensales incorporarlo o no.
El diferencial del pan dulce casero es la esencia de pan dulce, un aroma concentrado que realza los cítricos, equilibra la manteca y potencia el perfume típico de esta preparación. Usada en pequeñas cantidades, transforma una receta básica en un pan dulce verdaderamente navideño.