Buenos Aires, 17 de junio.-Después de un año de reconstrucción molecular, Moria Casán reapareció para mostrar sus recientemente estilizadas curvas. “Desafío a cualquiera a ver mis fotos en crudo sin PhotoShop”, sostuvo confiada.

“Yo soy la mujer de la juventud eterna”, declaró Casán en a la revista Gente. Para probar lo que dice, la Reina Madre mediática posó en una producción fotográfica para la revista y mostró con lujo de detalles los resultados de la terapia ortomolecular que le realizó el doctor Rubén Mühlberger.

Casán eligió para su menú de revitalización tratamientos para la cara, brazos, piernas, la panza y la cola, aunque advierte durante la entrevista que “no es un lugar donde te levantan la cola y te la ponen de mochila”.

Las técnicas utilizadas obviaban el bisturí: en vez, se hizo aplicar dosis de ozonoterapia endovenosa, rayos láser, radiofrecuencia y hasta un gel llamado “Virgin Again” (algo así como “virgen otra vez”), que es utilizado para revitalizar los órganos genitales.

La terapia no sólo ayudó a la vedette a estilizar su figura, que era “muy barroca” según ella, sino que además las charlas con el médico la transformaron en una “gurú del optimismo”, llena de energía. Mientras sigue de gira con su obra “What Pass?” por todo el país, Casán asegura que se siente como una pastora: “Me vienen a ver al teatro y los evangelizo”.

Pero Casán no es la única paciente “estrella” que tiene Mühlberger, sino que comparte a su reconstructor de moléculas con las actrices Betiana Blum, Soledad Silveyra y Silvia Pérez y las vedettes Silvina Luna y Laura Fidalgo. Hasta el pichón mediática Belén Francese acudió a la clínica de Mühlberger, justo el año que decidió que sería más conservadora en su carrera.

De todas maneras, Casán asegura que para el médico ella es “su paciente fetiche”, pero no por lo mediática, sino por los resultados sorprendentes: tiene los vasos sanguíneos como los de una joven de 22. Además, una mejor circulación ayudó a su figura: redujo hasta 20 centímetros sus caderas, y perdió 7 kilos.

“Yo era muy barroca, ahora estoy estilizada”, sentencia revitalizada.