Evangelina Anderson y Martín Demichelis fueron una de las primeras parejas conocidas en el mundo del fútbol. En el 2008, siendo los dos muy jóvenes, comenzaron una bella historia de amor que lograron mantener a pesar de estar en distintos continentes. Viajes largos, de catorce horas cada uno para verse tan solo algunos días, ya que en ese entonces Martín estaba jugando en el Bayern Munich y Evangelina con muchísimo trabajo en Argentina. 

Sin embargo, el amor fue más fuerte, y ambos apostaron por este proyecto de familia que los ‘obligó’ a mudarse cuando Bastián, su primer hijo, llegó en camino. 

Asentados en Marbella, España, y ya con tres niños: Bastián (9), Lola (6) y Emma (2), a Martín le llegó una oferta irresistible. Luego de haberse preparado para ser director técnico, el club Bayern Munich le ofreció ser el encargado de dirigir al conjunto sub 19 de la institución. 

Teniendo que mudarse a Alemania para poder encarar esta nueva etapa, Evangelina le brindó una entrevista a Clarín y contó cómo fue la decisión: “Nunca me dijo ‘nos vamos a Múnich’, no me lo impuso. Me contó sobre la propuesta y lo hablamos. Para él empezar su carrera como DT en un club como Bayern es una oportunidad increíble. Además, Múnich es un lugar que nosotros queremos mucho. Estos últimos 10 años siempre volvimos, y tenemos recuerdos hermosos. Acá nació Basti, así que muchas veces fantaseamos con volver”.

La rubia además explicó que ella ya conocía Europa por viajes que hacía de joven con su familia, recorriendo muchos países juntos, y que eso de ‘andar girando’ la tiene acostumbrada desde chica. 

En cuanto a los pequeños, Evangelina contó cómo va a ser la educación de sus hijos: “Ellos son chicos y con el idioma se adaptan rápido, están entusiasmados. Van a ir a una escuela inglesa, como lo hacían en España, así que no van a tener problema“. Sin embargo, aclaró que la unión familiar es la base de cualquier cambio tan drástico como el que hace la familia Demichelis: “Lo más importante es que pasemos mucho tiempo con ellos. La vida en familia es el soporte que más necesitan. Es una de las mejores maneras de aprender valores humanos fundamentales como el respeto, la humildad o la paciencia“.

Pero no todo es color de rosas, y en las despedidas, además de nuevos proyectos e ilusiones, se dejan atrás muchos sentimientos y personas queridas. La hermana de Evangelina, Celeste, es uno de los mayores dolores a la hora de partir de España: “¡Uy sí, eso fue difícil también! Celeste se quedó en Marbella con sus hijos, tiene su trabajo. Se puso feliz por Martín porque es maravillosa la oportunidad. Pero claro, al mismo tiempo estaba triste porque se vino a vivir acá básicamente para estar cerca mío. Lloramos mucho en la despedida. Ella es todo para mí, y sé que yo para ella también soy especial. Me llevó al aeropuerto y mientras nos alejábamos yo la veía y sentía que dejaba una parte de mi corazón”. 

De todas maneras, Anderson reveló que la casa de Marbella va a quedar intacta, sin necesidad de mudanza, para poder volver en las vacaciones o algunos fines de semana, no solo para recordar hermosos momentos vividos, sino también para que los pequeños se reencuentren con los amigos que hicieron en tierras españolas.