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Día de la madre

Una linda historia de amor de María José y su hija Paula , que celebran el día trabajando juntas.

María José Echegaray lleva 25 años dedicada a la organización de eventos y encontró en su hija Paula Brambilla, contadora de profesión, una compañera de trabajo con quien comparte mucho más que un emprendimiento. Entre celebraciones, decisiones y detalles, construyeron una sociedad que fortaleció el vínculo entre madre e hija.

Por María Inés Montes 18 de octubre de 2026 - 06:00

Detrás de cada celebración hay horas de planificación, decisiones, detalles que no pueden quedar librados al azar y una búsqueda constante para que todo salga perfecto. Pero, en la historia de María José Echegaray y su hija Paula Brambilla, también hay algo que no figura en ninguna lista de tareas: el vínculo entre una madre que construyó su camino en la organización de eventos y una hija que encontró en ese mundo un espacio para compartir, aportar su mirada y trabajar juntas.

En el marco del Día de la Madre, su historia invita a descubrir una manera particular de compartir la maternidad: transformar una pasión en un proyecto común y encontrar, en el trabajo cotidiano, nuevas razones para estar cerca.

La relación de María José con el mundo de los eventos comenzó mucho antes de que se convirtiera en una actividad profesional. La inspiración llegó de la mano de su "tía Beba", quien tenía una habilidad especial para convertir cada reunión familiar en una ocasión memorable. “Siempre hacía de cada festejo familiar un evento”, recuerda.

Antes de dedicarse a la organización integral, María José trabajó en ambientaciones y decoración de salones e iglesias. Hace 25 años comenzó a realizar eventos que incluían catering y, con el tiempo, consolidó una actividad que abarca celebraciones sociales y asesoramiento a empresas en gastronomía y decoración.

Su sello es la atención personalizada. Cada cliente tiene una idea, cada celebración presenta desafíos diferentes y cada detalle requiere dedicación. Para ordenar ese trabajo, utiliza una lista de tareas que funciona como punto de partida y que luego adapta según las necesidades de cada evento.

Una sociedad que nació en familia

María José y Paula

Paula, contadora de profesión, comenzó a involucrarse en la actividad desde muy chica, aunque su participación se volvió más comprometida después de casarse. La decisión de trabajar juntas no respondió a un plan previo: fue algo que se dio naturalmente, hasta convertirse en una sociedad que hoy forma parte de la vida de ambas.

En el equipo también está "Carlota Graffigna", una colaboradora fundamental, especialmente en el área de decoración, a quien consideran parte de la familia laboral.

Madre e hija encontraron una manera de complementarse a partir de sus fortalezas. María José está más enfocada en el desarrollo de los eventos, mientras que Paula aporta su formación contable y una mirada centrada en la organización administrativa. Sin embargo, las dos participan en buena parte de las decisiones y tareas.

“Somos muy parecidas. La diferencia es que mi hija está más en lo administrativo y yo en lo que es el evento en sí, pero nos complementamos en casi todo”, cuenta María José.

La experiencia de una y la perspectiva de la otra se encuentran en cada proyecto. En un rubro donde la creatividad debe convivir con la planificación y la resolución de imprevistos, esa combinación se convierte en una fortaleza.

La paciencia, el diálogo y la admiración mutua

Trabajar con un familiar implica un desafío adicional: aprender a separar, cuando es necesario, los roles personales de las responsabilidades laborales. Para María José, la paciencia y el compañerismo son esenciales, al igual que la capacidad de conversar sobre las diferencias sin perder de vista el objetivo común.

Las decisiones suelen estar a cargo de María José, aunque cuando Paula tiene una opinión diferente, ambas la ponen sobre la mesa. “Los desacuerdos los resolvemos discutiendo, hablando y tratando de llegar a un acuerdo”, explica.

Esa dinámica también les permitió descubrir aspectos de la otra que quizás no habían advertido de la misma manera en la vida familiar.

María José destaca de su hija la firmeza, la organización, la honestidad y la seguridad que aporta al emprendimiento. Paula, en cambio, admira la fuerza de su madre para construir y sostener la empresa.

“Admiro la fuerza que tiene y tuvo siempre para levantar esta empresa sola y, además, ser madre en el medio. Las ganas que tiene siempre, el empuje y el gusto, que es el emblema de esta empresa. Ella siempre está pendiente de que todo sea lindo y perfecto”, dice Paula.

En esa descripción aparece una parte central de la historia: el esfuerzo de una mujer que hizo crecer su proyecto mientras criaba a su hija y que hoy comparte con ella el resultado de tantos años de dedicación.

Compartir el trabajo para estar más cerca

La organización de eventos demanda tiempo, compromiso y atención permanente. Detrás de una fiesta que transcurre sin inconvenientes hay una preparación minuciosa, decisiones que deben tomarse a tiempo y problemas que muchas veces se resuelven sin que los invitados lleguen a notarlos.

Para María José y Paula, ese detrás de escena también es un espacio de encuentro. Trabajan, intercambian ideas, enfrentan dificultades y celebran los resultados. Pero, sobre todo, disfrutan de hacerlo juntas.

Al mirar el camino recorrido, reconocen que la experiencia les permitió descubrir que tienen más cosas en común de las que imaginaban. La convivencia laboral les dio la oportunidad de compartir más tiempo y de conocerse desde otra perspectiva.

“Fue algo súper lindo. Compartimos mucho tiempo juntas, nos divertimos además de que sea un trabajo, nos hace más unidas”, cuentan.

En el Día de la Madre, su historia pone en valor una forma de construir el vínculo que va más allá de los gestos cotidianos. También se expresa en la confianza, en el respeto por las capacidades de la otra, en las conversaciones para resolver diferencias y en la alegría de compartir un proyecto.

María José aporta los años de experiencia, la sensibilidad y la atención por cada detalle. Paula suma su formación, su organización y una mirada diferente. Juntas encontraron un equilibrio que les permite crecer profesionalmente sin dejar de disfrutar de lo más importante: el tiempo compartido.

Porque, así como cada evento necesita planificación para convertirse en una celebración inolvidable, los vínculos también se construyen con dedicación, paciencia y pequeños gestos cotidianos.

Para esta madre y su hija, cada celebración es una nueva oportunidad de poner en práctica esa fórmula. Y cada proyecto compartido confirma que, a veces, una pasión puede convertirse en el mejor punto de encuentro entre dos generaciones.

El Dato:

María José Echegaray / 264-5056909

Paula Brambilla / 264-4624370

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