Durante los primeros tres o cuatro años de vida, los niños tienden a tener una alimentación muy selectiva, es decir, suelen comer lo mismo durante varios días, e incluso en el día. Esto no debería de alarmar mucho a los padres, ya que suele ser durante una etapa nada  más. Poco a poco comen más variado. Ese es el momento ideal para tener en cuenta ciertos tips que permitirán que en el futuro tengan una alimentación balenceada.

 

1-Preferencias

 

Casi todos los niños prefieren comer salchichas, fideos o comida chatarra antes que verduras. Lograr que coman algo de espinaca o zanahorias  puede ser una lucha campal. Lo más importante es que los hábitos alimenticios se adquieren en la niñez, por lo que es fundamental que los niños incorporen las verduras y frutas en su dieta diaria.

 

Cómo lograrlo sin que sea un martirio para él y los padres. En esta edición se incluyen 10 consejos  para que los niños coman verduras, hierbas y frutas, y lo mejor, que las disfruten.

 

2- Sin estrés

 

Comer debe ser, antes que nada, divertido. Las comidas deben desarrollarse en un ambiente relajado y amable. De esta forma, la comida se asocia a algo positivo. Las presiones, las obligaciones y las advertencias son contraproducentes.

 

3- Presentación

 

Quizá a un niño no le guste la zanahoria hervida, pero sí cruda y cortada en bastoncitos. Las verduras y frutas deben cortarse en trozos pequeños para que coman más. Pepinos, tomates y zanahorias crudos se pueden comer con queso crema o salsas, por ejemplo.

 

4- Experimentación

 

Es normal que los chicos tengan etapas en las que comen casi  lo mismo, ya que  están desarrollando el gusto. Una regla es que el niño pruebe de todo  en cantidades pequeñas.  Los niños necesitan a veces probar hasta 15 veces algo para que les guste.

 

 

5- Combinar

 

Un buen método para darle verduras a los niños es combinarlas con otros alimentos que les gustan. Por ejemplo, se puede servir la verdura con un poco de salsa dulce. Es decir, acompañarlas siempre con algo que les encanta.

 

6- Creatividad

 

Las arvejas pueden convertirse en “las arvejas de la princesa del cuento”, y las espinacas en “lo que da fuerza a Popeye”. También se puede jugar con las formas y cortar las rodajas de pepino con los cortadores para masitas, o en vez de servir ensalada

 

7- Relajarse

 

Los padres no deben hacer aspavientos alrededor de la verdura. Lo mejor es  no convertir la ingesta en un gran tema. Algunos padres prometen postres si comen las verduras. Pero cuanto más importancia se le da al tema es peor.

 

8- Participación

 

Los niños deben participar del plan de comidas sin decidirlo por completo. La idea es preguntarle al niño qué color le gusta y hacerlo elegir una verdura de ese color. Poco a poco puede ayudar a prepararlas, mucho mejor.

 

9- Variedad

 

Disfrazar o esconder todo el tiempo las verduras no sirve, pero puede ser de ayuda. Por ejemplo: una buena salsa de tomates frescos puede ser una forma de que el niño coma verdura casi sin darse cuenta. La mayoría de los niños también toma sopas.

 

10- Ejemplo

 

De nada sirve seguir estos consejos si los padres  no comen verduras. Lo mejor es predicar con el ejemplo comiéndolas regularmente, de modo que su presencia en el plato sea habitual  para el pequeño.

 

11- Premiarlo

 

Aunque premiarlos no debería ser una regla, sí es bueno que cuando el niño logre comer la porción de fruta o verdura, se le premie con algo. Cada avance del niño debe de reconocerse con palabras o un platillo especial.