Ser organizado y estar atento a los detalles es, en la mayoría de los casos, una virtud. Sin embargo, esta cualidad puede volverse un enorme riesgo cuando se lo es en extremo. Y no solo lo afirma el sentido común, sino la ciencia.

 

Una investigación publicada en Personality and Social Psychology Review analizó cuáles son los efectos del perfeccionismo. Este tipo de personalidad tiende a ser más perjudicial cuando aparece el miedo de defraudar a terceros y cuando la persona no alcanza los estándares que se propone, lo que genera ansiedad.

 

“El perfeccionismo fomenta las dudas sobre el desempeño personal, lo que tiende a causar estrés, que puede interferir con sus vínculos y obstaculizar la resolución de los conflictos que se presentan”, confirmó uno de los investigadores, Andrew Hill.

 

Esta autoexigencia estricta puede también afectar el desempeño laboral, académico y deportivo. Otra forma en la que puede manifestarse esa frustración ante un error es la depresión, los desórdenes alimenticios, la fatiga y el dolor crónico.

 

Para los especialistas la clave está en plantearse metas alcanzables y realistas a la par que se deben aprender mecanismos para que los errores no afecten de forma tan determinante.