Genera elevada morbilidad por trauma, seguida de un grave problema sanitario por generar incapacidad permanente o transitoria (iStock)

 

Existen muchas enfermedades que por diversos motivos son complejas de diagnosticar. El síncope es una de ellas. Como en algunos casos la recuperación es rápida y sin secuelas visibles, los pacientes suelen ignorarla. La falta de conocimiento también influye. Además, es poco evaluada por los médicos, por requerir un exhaustivo interrogatorio y examen físico que en muchas ocasiones se intenta reemplazar, sin éxito, por estudios complementarios de mayor complejidad.

 

El síncope es la pérdida transitoria de la conciencia y del tono postural, producto de una disminución del flujo de sangre al cerebro, que se genera de manera transitoria, con un inicio brusco, de corta duración y una recuperación espontánea y completa.

 

El método de prevención consiste en controles relacionados con la edad de los pacientes para el diagnóstico precoz de alteraciones estructurales del corazón (iStock)

 

En cuanto a las estadísticas, una encuesta reveló que alcanza al 18,5 por ciento de la población en Argentina. El grupo etario más afectado son los mayores de 65 años, cuyos casos corresponden al 80 por ciento de total. Por esta prevalencia genera una elevada morbilidad por trauma (fracturas de cadera, hombro y muñeca; traumatismo de cráneo y depresión).

 

La Clínica Zabala realizó un estudio de recolección prospectiva de datos y análisis retrospectivo de 3360 pacientes que pasaron por controles del servicio de cardiología. Aunque el 25 por ciento del total de las consultas fueron por bradicardia y síncope, de ellos solo el 6 por ciento de los pacientes (186) se ajustaron a los parámetros de la enfermedad en cuestión. Llegaron a la conclusión de que la edad promedio es de 67 años y el 54 por ciento de los pacientes fueron de sexo femenino.

 

Existe una multiplicidad de patologías que tienen una forma de presentación similar al síncope y que demandan una evaluación clínica inicial para determinar sus causas (iStock)

 

Síncope neuromediado o reflejo: es el más frecuente y los episodios son precedidos por mareos, náuseas, palpitaciones, síntomas abdominales. Su comportamiento suele ser benigno aunque recurrente.

 

Hipotensión ortostática: se presenta al cambio brusco de posición (pararse o sentarse rápidamente) y se relaciona con disminución de la presión arterial mayor de los 20 mm Hg.

 

Síncope cardíaco: en general, ocurre súbitamente y no presenta síntomas iniciales aunque a veces puede ser precedido de palpitaciones. Se relaciona con alteraciones estructurales del corazón, arritmias rápidas o lentas.

 

Es vital una evaluación minuciosa, ya que las consecuencias oscilan entre el síncope vasovagal benigno de la mujer joven (de manejo ambulatorio) y la taquicardia maligna del paciente con antecedentes de infarto agudo de miocardio (que sin atención inmediata puede comprometer su vida).

 

Fuente: Infobae