Ante la presión de ambientalistas y activistas, cada vez más gigantes de la industria alimenticia y cadenas de restaurantes del mundo están comenzando a limitar los antibióticos en animales criados para consumo. El grupo Tyson Foods se sumó en febrero a un camino que ya tomaron McDonald's y las tiendas Wal-Mart, en Estados Unidos, al prometer que los pollos usados por sus numerosas marcas de productos preparados son 100% libres de antibióticos.

 

"Suprimimos los antibióticos humanos porque es la forma más responsable de conciliar una preocupación sanitaria mundial y el bienestar animal", precisó a la agencia AFP un vocero de la firma, que a partir de ahora recurrirá a tratamientos a base de plantas, como el orégano o el tomillo.

 

Los analistas ven este anuncio como un ejemplo más de la tendencia entre las grandes empresas de limitar los fármacos, después de que la comunidad científica alertara sobre el riesgo de que su uso reduzca la eficacia de los tratamientos contra la neumonía y otras infecciones humanas. En 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la llegada de una era "postantibióticos", en la que infecciones "benignas" podrían volverse mortales.

 

El cambio de tendencia también refleja la creciente demanda de alimentos más saludables, sin limitarse a la cuestión de los antibióticos. "Vemos que los consumidores tienen un apetito voraz por una carne criada de forma responsable", asegura Lena Brook, del grupo de defensa del medioambiente National Resource Defense Council.

 

Mientras tanto, las estanterías de productos "bio" siguen multiplicándose en las grandes supermercados como Wal-Mart, Target o Kroger; y las importaciones de cereales y granos procedentes de la agricultura biológica aumentan rápidamente en Estados Unidos, indicó recientemente el Wall Street Journal.

 

No obstante, la amplitud del cambio sigue siendo relativa, sobre todo en lo que se refiere a un uso menos intensivo de los antibióticos. "Hay un demanda fuerte y creciente de esos productos en la actualidad, pero aún queda por ver si es algo coyuntural o una verdadera tendencia", indicó Zain Akbari, analista del sector alimentario, al atribuir principalmente el impulso actual a la joven generación de los 'millenials'.