Es sabido que todos los orificios de nuestro cuerpo tienen un microscópico ejército de defensores, ya sean virus, hongos o bacterias, conviviendo en forma simbiótica, que no dejan pasar elementos extraños. Pero con los alimentos y bebidas que consumimos, atacamos a estos benefactores de nuestro cuerpo, especialmente del tracto gastrointestinal, con elementos agresivos. Algunos de ellos son los detergentes.

Los detergentes son un producto que consumimos sin saber y nadie habla sobre lo que eso podría significar para el cuerpo. Los estudios han demostrado que quedan restos de ellos después del lavado y pueden ingresar a tu cuerpo con tu próxima comida.

La razón principal es que la mayoría de los detergentes contienen tensioactivos químicos agresivos. Estos tensioactivos funcionan para descomponer la grasa y el aceite pesados, y cualquiera que haya lavado una sartén grasosa sabe lo poderosos que son para descomponer esta suciedad.

Este poder detergente de los lava vajillas podría estar atacando a las delicadas mucosidades que recubren las paredes del estómago o intestinos. El triclosán es un químico comúnmente utilizado en los hospitales que ha llevado al desarrollo de MRSA: Staphylococcus aureus resistente a múltiples antibióticos.

Además, las fragancias sintéticas contienen una gran cantidad de productos químicos, incluidos los ftalatos, que se ha demostrado que afectan el microbioma de varios animales y algunos sospechan que también pueden afectar el microbioma humano.

Consejos para evitar daños

Tratando de minimizar la acción de los detergentes, se recomienda buscar un producto 100% a base de plantas y minerales sin fragancia sintética (en caso de querer aromas, buscar que provengan de aceites esenciales).

Existen polvos naturales para lavavajillas son tan efectivos como aquellos con ingredientes químicos, y hay varias buenas marcas.