En las últimas décadas para los pacientes con cáncer surgieron –o tomaron mayor difusión– terapias alternativas a las convencionales. La quiropráctica, la homeopatía, la acupuntura o dietas especiales y otras que se posicionan como opciones a las medicinales, como la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía. Pero la abundancia de oferta no significa que sean eficaces, según investigaciones científicas.
 

 

Un equipo de la Universidad de Yale (EEUU) analizó los casos de 281 personas con cáncer que siguieron estos tratamientos y los comparó con las historias de 560 pacientes que fueron por el camino de la medicina tradicional. Los resultados fueron contundentes: los primeros tienen entre dos y seis veces más probabilidades de morir en seis años en comparación con la gente que aceptó terapias probadas médicamente.
 

Luego de un período de seguimiento de cinco años y medio, el 78,3% de los pacientes que recibieron tratamientos convencionales todavía vivía, en comparación con solo el 54,7% de los individuos que optaron por las vías alternativas. La evidencia se halló tras recopilar información de la Base de Datos Nacional del Cáncer, una colección de 34 millones de registros. Y se identificó en un período comprendido entre 2004 y 2013.
 

Descubrieron que las mujeres con cáncer de mama aumentaron su riesgo de muerte un 470%; los pacientes de cáncer colorrectal, un 360%; mientras que para los de cáncer de pulmón, la cifra se elevó a un 150%. Además de estos tres tipos, se estudiaron también los de próstata, aunque en esta ocasión no se observaron diferencias significativas. Los resultados fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute.