Para el Dr. Alberto Cormillot, el éxito a largo plazo en el control del peso no se mide solo en el plato. El exceso de peso es una problemática compleja en la que intervienen la biología, las emociones y el sedentarismo. Por lo tanto, un tratamiento serio y seguro debe abordar dos áreas que suelen olvidarse: la actividad física adaptada y la gestión de las emociones vinculadas a la comida.
- Diario de Cuyo >
- Salud >
Cómo adelgazar seguro: el rol del movimiento y la mente en el plan del Dr. Cormillot
Más allá de la balanza: Modificar el estilo de vida
Adoptar un estilo de vida activo y aprender a diferenciar el hambre real del hambre emocional son los verdaderos pilares que sostienen el cambio de hábitos en el tiempo.
El movimiento como medicina diaria
No hace falta pasar horas en el gimnasio ni correr una maratón para ver resultados. De hecho, para una persona con sobrepeso, los ejercicios de alto impacto pueden ser perjudiciales para las articulaciones. Cormillot promueve el concepto de "movimiento continuo" y adaptado a las posibilidades de cada uno.
-
Sumar pasos: Caminar a paso firme un mínimo de 30 minutos al día es un excelente punto de partida.
Evitar el sedentarismo tecnológico: Levantarse de la silla cada hora de trabajo, usar las escaleras en lugar del ascensor y hacer tareas domésticas suman al gasto calórico diario.
Entrenamiento de fuerza: A medida que se avanza, incluir ejercicios de resistencia ayuda a mantener la masa muscular, lo que garantiza que el cuerpo siga quemando calorías incluso en reposo.
Gestión del "Hambre Emocional": ¿Comés porque lo necesitás o por ansiedad?
Uno de los mayores obstáculos al adelgazar es la comida afectiva o el comer por aburrimiento, estrés o tristeza. El Dr. Cormillot insiste en que el cerebro suele buscar alivio rápido en alimentos ricos en grasas y azúcares simples.
Para combatir el hambre emocional, la estrategia consiste en frenar y reflexionar: ante el impulso de asaltar la heladera, hay que preguntarse: "¿Tengo hambre real o estoy aburrido/estresado?". Si la respuesta es emocional, la solución no está en la cocina. Buscar actividades alternativas que generen bienestar (llamar a un amigo, dar una vuelta manzana, escuchar música o practica