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SALUD

El ejercicio que más protege al cerebro: qué actividad ayuda a reducir el riesgo de demencia

Un amplio estudio internacional analizó a más de 4,2 millones de personas y encontró una diferencia clave: la actividad física realizada durante el tiempo libre se asocia con un menor riesgo de demencia.

Por Redacción Diario de Cuyo 19 de agosto de 2026 - 11:37

Hacer actividad física puede beneficiar mucho más que la salud del corazón y los músculos. Un nuevo análisis científico encontró que el ejercicio realizado durante el tiempo libre está relacionado con un menor riesgo de desarrollar demencia, mientras que la actividad física realizada como parte del trabajo presenta una asociación diferente.

La investigación fue liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, y sus resultados fueron publicados en la revista científica The Lancet Public Health. Para el análisis se reunieron datos de más de 4,2 millones de personas, lo que permitió estudiar con mayor profundidad la relación entre movimiento y salud cerebral.

No todo ejercicio tiene el mismo efecto

Uno de los principales aportes del trabajo es que distingue entre actividad física recreativa y actividad física laboral.

Entre las actividades recreativas analizadas aparecen caminar, andar en bicicleta, correr, nadar y practicar distintos deportes. Este tipo de ejercicio, realizado voluntariamente durante el tiempo libre, fue el que mostró una asociación más favorable con la prevención de la demencia.

Los investigadores observaron que las personas con mayores niveles de actividad física recreativa presentaban menor riesgo de desarrollar demencia. Además, los niveles más elevados de intensidad también estuvieron asociados con una reducción del riesgo.

La diferencia resulta importante porque no es lo mismo mantenerse activo por elección que realizar esfuerzos físicos prolongados como consecuencia de las exigencias de un empleo.

¿Por qué el ejercicio puede ayudar al cerebro?

La actividad física favorece distintos mecanismos relacionados con la salud cerebral. Mantenerse activo contribuye a una mejor circulación sanguínea y puede favorecer el funcionamiento de las estructuras cerebrales vinculadas con la memoria y otras capacidades cognitivas.

La evidencia científica acumulada también relaciona el ejercicio regular con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia, por lo que la actividad física aparece entre los factores de estilo de vida que pueden modificarse para cuidar la salud cerebral.

Sin embargo, los autores del nuevo trabajo remarcan que sus resultados muestran asociaciones y no significan que el ejercicio, por sí solo, pueda impedir que una persona desarrolle demencia.

Caminar, correr, nadar o andar en bicicleta

La conclusión no apunta a una única disciplina considerada “mágica”, sino a la importancia de incorporar actividad física recreativa de manera sostenida.

Caminar a buen ritmo, andar en bicicleta, correr, nadar o practicar algún deporte pueden ser alternativas para mantenerse activo. La elección puede depender de la edad, la condición física y las posibilidades de cada persona.

Incluso estudios previos encontraron beneficios entre quienes concentran su actividad física en uno o dos días de la semana, lo que sugiere que hacer algo de ejercicio puede ser mejor que permanecer completamente inactivo.

La importancia de mantenerse activo

El nuevo estudio vuelve a poner el foco en una herramienta accesible para cuidar la salud a largo plazo: el movimiento.

La recomendación general es encontrar una actividad que pueda sostenerse en el tiempo y que resulte compatible con las condiciones y posibilidades de cada persona. El objetivo no necesariamente es realizar entrenamientos extremos, sino evitar el sedentarismo y mantener una vida físicamente activa.

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