La imagen es similar a la que deja un bombardeo bélico: paredes ennegrecidas por efecto de las llamas y el interior de las viviendas cubiertos de escombros. Es la postal con la que amaneció el Asentamiento San Cayetano, en Alto de Sierra, donde 7 familias perdieron casa y trabajo tras los incendios del jueves 24 de septiembre.
Alto de Sierra: sin casa ni trabajo, el drama de las familias afectadas por los incendios
El en día después de los incendios, las familias afectas en Alto de Sierra se enfrentaron a la angustia de haber perdido sus herramientas de trabajo.
En vano, Maximiliano Bravo intentaba remover los escombros de su casa con un azadón que le prestó un vecino. Con desesperación y esperanza buscaba recuperar las herramientas que usa para trabajar en la construcción. Tras un par de horas de intento sólo logró desenterrar una masa a la que el fuego le consumió el cabo de madera.
Desolación entre las familias de Alto Sierra
Este joven es uno de los 7 vecinos del Asentamiento San Cayetano, en Alto de Sierra, departamento Santa Lucía, al que el fuego lo dejó sin casa y también sin trabajo. ‘No sé que voy a hacer. Hoy no pude ir a trabajar en una obra porque perdí todas las herramientas. El fuego nos dejó sin nada. No pudimos rescatar ni siquiera algo de ropa o los documentos. Hasta se nos quemaron los ahorros que teníamos’, dijo Maximiliano que no pudo contener las lágrimas, pero que aún así le agradeció a ‘Dios’ por estar vivos’.
‘No teníamos escapatoria porque la casa quedó rodeada por las llamas de los dos basurales que hay alrededor. Mi esposa, mi suegra y yo pudimos salir ilesos, pero mi cuñado tuvo que ser asistido tras intoxicarse con el humo’, contó el joven.
Un infierno difícil de evadir en el asentamiento
Milton Pajoy no tuvo la misma suerte. Logró sacar de la casa a sus 3 hijos cuando el techo estaba en llamas y también arrastrar su moto lejos del fuego. Pero, sufrió quemaduras en ambos brazos y ambas piernas. Aún así prefirió no ir al hospital y recibir las curaciones en su casa, en lo que quedó de ella. Se quedó con la esperanza de corroborar que su taller de carpintería seguía en pie. Se le corrieron las lágrimas cuando vio que si siquiera se salvó alguna herramienta.
‘Hace 15 años que vivo con mi familia en este asentamiento y a lo largo de este tiempo fui haciéndole mejoras a la casa de material. La semana pasada terminé de ponerle el cerámico a la cocina. No quedó nada. Lo que menos me duele o preocupan son las heridas, sino ver cómo voy a hacer para recuperar mi casa y mi taller y el trabajo’, dijo el hombre con los ojos enrojecidos por el humo. Y por el llanto.
Sandra González tampoco evitar las lágrimas al ver los escombros de su casa. Esa que literalmente le costó ‘un riñón’ construir. Es que dedicó todos sus esfuerzos y ahorros en construir esta vivienda, descuidando su hipertensión y los problemas renales que padecia y que se agudizaron por falta de tratamiento médico. El saldo fue la pérdida de uno de sus riñones. Pero, esto no le impidió seguir esforzándose para poder abrir un maxi kiosco para mantener a su familia. Y que también perdió por completo a causa del fuego.
‘Eso queda de la heladera exhibidora, eso que se ve ahí era la cortadora de fiambre, y aquellas ruedas entre los escombros eran del frízer’, señaló la mujer desde la puerta de lo que era su casa, ya que debido a la cantidad de escombros era imposible ingresar.
‘En lo que va del año hubo tres incendios en el asentamiento debido a los dos grandes basurales que lo rodean. Hasta el momento mi casa donde vivo con dos mis dos hijos se había salvado. Pero ahora no quedó nada. Sólo tenemos lo puesto. Hasta perdimos a un perrito y una gata que eran parte de la familia’, dijo Sandra.
Pese a las grandes pérdidas materiales y a quedarse sin su fuente de trabajo, Sandra no perdió la esperanza de salir adelante. ‘Estoy agradecida de estar con vida porque con el incendio del jueves vivimos un verdadero infierno. Corríamos entre las llamas y escapando de las explosiones de focos, vidrios y garrafas. Es un verdadero milagro haber sobrevivido’, sostuvo la vecina.