La inteligencia artificial avanza a una velocidad que hasta para quienes siguen diariamente la innovación resulta difícil de dimensionar. En ese escenario, Sebastián Campanario sostiene que el desafío ya no pasa sólo por entender qué puede hacer la tecnología, sino por aprender a utilizarla antes de quedar rezagados frente a una transformación que atraviesa a todas las industrias.
Campanario y la revolución de la IA: "San Juan tiene todo para crecer a doble dígito en minería"
El economista y especialista en innovación anticipó a Diario de Cuyo su participación en "Hackear la Minería" y analizó el impacto de la IA en empresas, empleo y producción.
El economista, periodista y especialista en innovación será uno de los protagonistas de Hackear la Minería, el encuentro que se realizará el próximo 18 de septiembre desde las 8.30 en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas de San Juan. La propuesta, organizada por Diario de Cuyo junto a CASETIC, CASEMI y la Cámara Minera de San Juan, apunta a vincular problemas concretos de la actividad con soluciones provenientes del mundo tecnológico.
Antes de su llegada a la provincia, Campanario habló con DIARIO DE CUYO y adelantó parte de una exposición que, reconoció, terminará prácticamente sobre la hora. No por falta de preparación, sino por todo lo contrario: asegura que la velocidad de los cambios tecnológicos hace que cualquier análisis pueda quedar desactualizado en cuestión de días.
Una revolución en “años perro”
“Nunca me pasó como periodista de estos temas que las notas queden viejas de un día para el otro. Y ahora sucede”, aseguró Campanario. Para explicar esa aceleración utiliza una comparación particular: los “años perro”.
Según planteó, buena parte de los avances que hasta hace poco se proyectaban para dentro de siete, ocho o diez años están sucediendo en períodos mucho más cortos. “Lo que se pensaba que iba a pasar en siete, ocho o diez años, de golpe ocurre en un año solamente”, explicó.
Ese será uno de los puntos centrales de su presentación en San Juan. Campanario adelantó que buscará describir los principales cambios que está dejando 2026, pero sobre todo llevar la discusión hacia un terreno práctico: cómo aprovecharlos. En ese camino identifica un fenómeno que desafía algunas previsiones. A su entender, quienes están obteniendo mejores resultados con las nuevas herramientas no necesariamente son las grandes corporaciones, sino equipos pequeños, profesionales independientes, startups y PyMEs.
“Los que hoy por hoy mejor la están usando y sacando el jugo no son grandes corporaciones tradicionales, sino equipos pequeños, PyMEs, startups, individuos, consultores, abogados, contadores, arquitectos”, enumeró. Un universo que, precisamente, coincide con buena parte de la red de proveedores y empresas tecnológicas que buscará reunir Hackear la Minería.
La IA también puede transformar la minería
Aunque a primera vista la actividad minera pueda parecer distante de algunos de los desarrollos más recientes de inteligencia artificial, Campanario sostiene exactamente lo contrario. Para explicarlo, puso como ejemplo al sector agropecuario, donde productores ya comenzaron a incorporar herramientas agénticas para automatizar diferentes tareas. “De la misma manera, yo creo que el sector minero, por ahí medio contraintuitivamente, lo puede aprovechar muchísimo”, afirmó.
A diferencia de la etapa inicial de la inteligencia artificial generativa, marcada por imágenes, videos y herramientas de fuerte impacto visual, Campanario considera que durante 2026 la revolución se volvió menos espectacular, pero mucho más productiva. Es una tendencia que él mismo viene describiendo como el avance de una IA más “silenciosa” y orientada a automatizar procesos.
La principal oportunidad, explicó, aparece en tareas intermedias que pueden automatizarse y ganar eficiencia. Allí la minería suma además otro componente: la posibilidad de combinar inteligencia artificial con sensores, robótica y grandes volúmenes de información provenientes de operaciones físicas.
“El año pasado la IA era mucho más vistosa, más flashera, más de videos, pero menos eficiente a nivel de resultados económicos. En este 2026 estamos viendo mucha más automatización en el medio, más aburrida, más gris, pero mucho más eficiente desde el punto de vista económico”, señaló.
A esa combinación de automatización, datos, sensores y robótica le ve un potencial particularmente alto en actividades primarias. “Cuando integrás datos a la física, como pasa en la minería, esto vuela por el aire, en el buen sentido”, sintetizó.
Empleo, aprendizaje y la oportunidad de San Juan
El avance acelerado de la tecnología también alimenta una de las mayores preocupaciones alrededor de la inteligencia artificial: qué ocurrirá con el empleo. Campanario, sin embargo, considera que hasta ahora los datos muestran más una transformación del trabajo que una destrucción masiva de puestos.
Según explicó, los reemplazos aparecen con mayor claridad en determinadas tareas puntuales, especialmente aquellas con altos niveles de automatización. Pero el efecto agregado todavía es diferente. Incluso señaló que entre las empresas que mejor incorporan inteligencia artificial observa una mayor necesidad de sumar personas capaces de complementar las nuevas funciones automatizadas.
Para Campanario, por eso, la próxima gran brecha no será únicamente tecnológica. También estará vinculada con la disposición de las personas a aprender nuevamente, experimentar y adaptarse.
A sus 53 años, contó que él mismo atraviesa ese proceso y recuperó una frase que utiliza como una suerte de mantra: “Es muy difícil competir con la gente que se divierte haciendo lo que hace”.
“La IA está ampliando la brecha entre la gente que se divierte haciendo lo que hace y la gente que no”, afirmó. Desde su perspectiva, incluso cierta preocupación puede funcionar como impulso inicial, porque frente a esta transformación “el peor escenario es no moverse”.
Pese al protagonismo casi absoluto que concentra la inteligencia artificial, Campanario también advirtió que existen cambios de enorme magnitud avanzando por fuera del radar. Entre ellos mencionó la computación cuántica, la biotecnología, los cambios demográficos y el almacenamiento de información en ADN, una tecnología capaz de abrir nuevas fronteras en la conservación de enormes cantidades de datos. Son tendencias que recientemente analizó como posibles “meteoritos tecnológicos” capaces de alterar el escenario actual.
En San Juan, sin embargo, observa una oportunidad más inmediata. Con una provincia que proyecta un fuerte crecimiento de su actividad minera, Campanario considera que el desafío será aprovechar ese movimiento para desarrollar algo más amplio que la extracción de recursos: un entramado de empresas, profesionales y soluciones tecnológicas locales.
Y frente a la posibilidad de que San Juan combine el avance minero con la formación de un ecosistema tecnológico propio, no dejó lugar a dudas: “La respuesta es un sí rotundo”.
“Creo que tienen todo para combinar buenos recursos naturales, por un lado, con la nueva revolución tecnológica y crecer a doble dígito en materia minera”, concluyó.