Magalí Alcayaga tiene 28 años, y su incursión en la peluquería comenzó hace casi una década, cuando comenzó a trabajar en un local sin saber absolutamente nada de corte, color o tratamientos capilares. Sin embargo, las ganas de aprender y superarse fueron más grandes y fue así como de a poco, con paciencia y constancia fue construyendo el camino que hoy la lleva a ser la primera ganadora del Peluquero de Oro en San Juan, un premio que en su caso refleja mucho más que su labor en el oficio.
La resiliencia de Magalí Alcayaga: de aprender de cero a lograr el premio Peluquero de Oro y casi una década marcada por la perseverancia
Magalí Alcayaga ganó los premios Revelación y Peluquero de Oro en la primea edición de la premiación en San Juan. Detrás de los galardones y el reconocimiento hay una historia marcada por la lucha constante por superarse.
“Siempre me gustó la peluquería. Cuando entré a trabajar en una estuve como dos años, me gustaba y aprendí muchas cosas. Ahí es cuando decidí estudiar”, comenta Magalí en contacto con DIARIO DE CUYO. Como le sucedió a la humanidad completa, la pandemia representó un momento bisagra en su vida, teniendo que renunciar, lo cual no la llevó a bajar los brazos sino por el contrario, a apostar por tener algo propio potenciando su pasión.
Comenzando desde cero, siendo beneficiaria del IFE (Ingreso Familiar de Emergencia) que entregaba el Estado en contexto de pandemia, Magalí decidió hacer su primera inversión, que consistió en una plancha, un secador de cabello y un litro de alisado. Esas tres cosas, más algunas otras herramientas que sacó de su domicilio vivieron durante varios meses en el interior de una mochila, la misma que usaba para ir hasta las casas de sus clientas, ya que comenzó a hacer tareas a domicilio.
“Necesitaba ayuda cuando comencé a hacer domicilio, y ahí es cuando Cinthia, mi pareja, decide dedicarse a la peluquería. Ella se recibió de diseñadora gráfica y comenzó a capacitarse y a estudiar peluquería. Hoy en día estamos las dos juntas en esto”, comenta con alegría Magalí, recordando aquellos años en donde el encontrar clientela no era sencillo, y repasando lo vivido hasta ahora.
De la publicidad en redes a tener el propio local, un viaje que se construyó en nueve años
Dentro de lo que fueron las primeras inversiones, Magalí realizó una gran apuesta a la publicidad en redes sociales. En aquel momento Facebook era el sitio ideal para compartir sus trabajos y luego lo amplió a Instagram. “Dejó de hacerme falta hace un año, que fue cuando crecí profesionalmente”, destaca la joven.
Las primeras visitas a sus clientas las realizaba en colectivo hasta que pudo adquirir una moto y poder recorrer mayores distancias acorde a una agenda que era más sencilla de llevar, ya que no estaba atada a los tiempos de los recorridos del transporte público. Su compromiso y seriedad con el trabajo llevó a que aquella persona que se había topado con su publicidad no solo la contratara, sino que volviera a solicitar sus servicios.
De la dinámica en domicilio decidió trasladar la atención a su hogar. Así, la cocina comedor de su departamento a veces mutaba a una peluquería. El espíritu inquieto fue mayor y no demoró en sumarse a una estética, subalquilando un espacio para poder desarrollar el oficio brindando una mayor comodidad a sus clientas, quienes las fueron siguiendo.
En le medio la formación y capacitación no cesó, siendo una parte crucial de su crecimiento y desarrollo profesional, hasta que finalmente decidió dar el gran paso y apostar por todo, abriendo su propio local hace un año. “Todo me costó muchísimo. No recibí ayuda económica de nadie. El único dinero con el que pude comenzar fue mi primer IFE, y lo invertí completamente en mi profesión. Hoy miro todo lo que recorrí y no puedo creer hasta dónde llegué”, cuenta Magalí.
Premio por partida doble y el anhelo de seguir creciendo
La joven detalló que no suele tener contacto con sus colegas del rubro, ya que gran parte de sus formaciones las realiza fuera de San Juan. Sin embargo, cuando recibió la invitación para participar del concurso no dudó en aspirar y postularse.
“Creo que mi historia es lo que me ayudó”, destaca.
Si bien había enviado el material para ser considerada por el jurado, jamás imaginó que el resultado sería exitoso y por partida doble. Al respecto reflexiona: “En San Juan hay mucho talento, mucha competencia. No me lo esperaba para nada, fue una sorpresa muy grande. Creo que me eligieron porque se vio el esfuerzo plasmado en la presentación que hice. Se vio el progreso, y todo el trabajó que hice desde un principio”.
Fue así que Magalí no solo ganó el Premio Revelación 2026, sino también el Peluquero de Oro, el mayor galardón de la velada, la primera que se realiza en San Juan. “Fue una noche soñada. Sentí que tenía que ir, estaba muy nerviosa esa noche”, precisa.
Ahora, con la emoción más calma y el reconocimiento obtenido, las ansias de seguir creciendo no se detienen. La proyección de Magalí está puesta en la expansión de su marca: abrir un local en la zona céntrica de San Juan, ya que actualmente se encuentra en Comandante Cabot y Av. España. También analiza la posibilidad de formar y capacitar a nuevos y nuevas peluqueras, sin descuidar su formación constante en la materia para continuar brindando un servicio de calidad.