Una vez más el país entero se movilizó en un nuevo aniversario de Ni Una Menos, un movimiento que cada año fue sumando más personas ante el reclamo por el cese de la violencia de género, tanto hacia las mujeres como las disidencias. En San Juan miles de personas se dieron cita en la Legislatura para marchar hacia la Plaza 25 de Mayo, donde el recuerdo por quienes fueron víctimas y no están, y las voces de lucha se hicieron presentes.
Relatos del dolor, la desesperación y el pedido, tres voces que se unieron en la lucha contra la violencia de género
Natalia, Vicente y Noelia fueron parte de las miles de personas que se unieron en una nueva marcha de Ni Una Menos. En sus palabras, lo que representa para ellos la fecha, con una connotación personal que conmueve.
Entre la multitud destacan miles de historias. Mujeres que en algún momento de sus vidas fueron víctimas en primera persona. Familiares que con dolor y bronca cargan como bandera las fotos de aquella hija, madre, hermana y amiga que hoy no puede marchar con ellas. Amistades que entre lágrimas comparten recuerdos y vivencias. Y el acompañamiento de varones también que lograron comprender que el amor no debe ser la máscara para la violencia.
De entre miles de personas, DIARIO DE CUYO rescató tres historias. Tres experiencias distintas pero que confluyen en el mismo punto: la violencia de género.
Un testimonio cargado de dolor
Con la mirada perdida y los ojos cargados de lágrimas que ya no piden permiso para salir, Natalia porta sobre sus manos el cartel con la foto de su hermana Violeta. En la imagen la juventud de aquella mujer se puede percibir, acompañado de un breve mensaje “Justicia por Violeta”.
“Soy de Rosario. A mi hermana la mató su marido. Ella tenía 20 años y él le pegó un tiro en la cabeza y la mató delante de mi sobrina de tres años”, comenta entre sollozos.
Violeta Abregú, de 20 años, fue asesinada de un disparo en su cabeza el 3 de diciembre del 2015 en Granadero Baigorria, Santa Fe. El principal sospechoso, su pareja Jonathan Segovia, alegó que fue un suicidio, pero la familia denunció un femicidio y acusó al agresor de violencia machista y connivencia policial. Un detalle no menor es que Segovia gozaba de arresto domiciliario e intento de homicidio, beneficio que incumplía según se conoció una vez que avanzó la causa, que aún no culmina.
Natalia asegura que no puede marchar en Rosario, y como tienen amistades y allegados en San Juan es que decidió realizar el viaje para que el pedido de justicia por su hermana no quede en el olvido, para seguir recordándola pese al paso de los años y a la desidia judicial que cosecha la causa en aquella provincia.
Seguir marchando por una hija que ya no está
El caso de Celeste Luna sin duda fue uno de los que generó mayor conmoción en la provincia. Tenía 21 años y su vida se apagó el 15 de diciembre de 2019, cuando murió en manos de quien era su pareja en aquel entonces, Matías Daniel Mallea. El sujeto, que era miembro de Policía de Sann Juan alegó que se trató de un suicidio, pero gracias a la lucha de sus padres y los testimonios de quienes conocían a la pareja, se determinó que se trataba de un femicidio.
Desde el crimen de Celeste, Vicente Luna y Rosa Tello están en la primera fila de cada marcha que se realiza en el marco de Ni Una Menos, y este año no fue la excepción. Ambos aun cargan un semblante marcado por el dolor, la perdida y la ausencia.
“Cuando nos sucedió esto, fuimos con mi señora uno más entre los dos. Acompañamos y estamos realmente agradecidos a Laura Vera que siempre nos estuvo acompañando. Con esto que pasó en Córdoba se pone la piel de gallina porque es una más que se nos va, y eso no tiene que pasar nunca más”, enfatizó el sanjuanino.
Su mensaje hacia la comunidad fue claro: “Si tienes una hija, aconséjala, para que no suceda lo que está sucediendo”.
Ser una sobreviviente, el testimonio en primera persona
La historia de Noelia Masa no figura en los portales. No llegó a ser noticia, y ese dato combina una surte de fortuna con desgracia. Noelia, como miles de mujeres a lo largo y ancho del planeta, fue víctima de violencia de género por parte de quien era su pareja. No llegó a matarla, y por eso hoy ella es una sobreviviente.
“En el 2020 fui víctima de violencia. Hasta el día de hoy sigo sufriendo violencia económica. Desde los 12 años mi hija no recibe cuota alimentaria y yo tampoco ayuda para criarla”, dijo con una mezcla de dolor por el pasado y el alivio de poder relatarlo.
Sin embargo, pese a su entereza y sus ganas de seguir luchando, aun le tiembla la voz, sus ojos se inundan en las lágrimas del dolor que se revive con el recuerdo. Asegura que las marcas de aquellos años duros quedaron grabadas en su piel, y en su alma. “Pero son una sobreviviente, y voy a hablar por quienes no pueden hacerlo”, enfatiza.
Noelia, sin quererlo y casi sin darse cuenta, siente que es la voz de quienes no lograron sobrevivir, de las silenciaron a base de amenazas y engaños. Para ella la violencia no entiende de clases, sino que es algo que atraviesa a la sociedad en general, no solo para quien resulta ser víctima, sino para quien agrede, como también para quien decide ponerse en una postura de clara indiferencia, juzgando y minimizando las distintas realidades que son difíciles de atravesar.
“Nos manipularon, nos vaciaron nuestra cabeza, nuestras emociones. Hoy sobrevivimos. Aunque no lo creas mi cuerpo estuvo tanto tiempo en hipervigilancia, pasó por tanto. Estoy padeciendo un cáncer de mama y eso no me frena a estar acá, acompañar, hablar, poder decir que no se queden si no las aman, si no las quieren. El amor no es un grito, un golpe, una falta de respeto. No es ese el amor”, reflexiona.
La marcha de Ni Una Menos de este año estuvo marcada por los recientes crímenes de Agostina Vega y Dulce Candia, dos menores que murieron de formas violentas, injustas. También estuvo marcada por las mujeres que fallecieron en San Juan en manos de quienes decían que las amaban, de las que aun en silencio soportan por temor, de las que acompañan, contienen y asisten para que ninguna mujer más se vuelva una estadística de femicidio en el país.