Este jueves 8 de octubre se cumple el segundo día consecutivo del paro de colectivos en San Juan y el impacto de la medida volvió a sentirse en distintos puntos de la provincia. Al igual que el miércoles, miles de usuarios debieron buscar alternativas para llegar a sus trabajos, escuelas y distintas actividades, mientras que comerciantes y vecinos advirtieron cambios notorios en el movimiento habitual del centro sanjuanino.
Segundo día de paro de colectivos en San Juan: más autos, menos alumnos y malestar por la medida sorpresiva
La segunda jornada sin colectivos volvió a complicar a los sanjuaninos. Hubo menos movimiento en escuelas y comercios, mientras que el centro, el Centro Cívico y las zonas escolares se vieron colmados de vehículos.
La medida de fuerza comenzó de manera sorpresiva el miércoles 7 de octubre, lo que tomó desprevenidos a muchos usuarios que dependen exclusivamente del transporte público. La falta de colectivos obligó a reorganizar traslados sobre la marcha y generó complicaciones especialmente entre quienes debían cumplir con sus horarios laborales.
En las calles, una de las postales más evidentes fue el incremento en la cantidad de vehículos particulares. El microcentro, el Centro Cívico y las inmediaciones de establecimientos educativos y dependencias públicas estuvieron prácticamente colmados de autos durante buena parte de la jornada.
Sin lugar para estacionar en el centro sanjuanino
Uno de los principales inconvenientes para quienes decidieron trasladarse en vehículo fue encontrar un lugar para estacionar. Los boxes estuvieron ocupados casi en su totalidad y, cada vez que se liberaba uno, rápidamente era ocupado por otro automóvil.
La situación también se reflejó en las calles cercanas a las escuelas y oficinas públicas, donde se concentró una importante cantidad de vehículos debido a que trabajadores y familias debieron recurrir a sus propios medios de movilidad.
Quienes no contaban con auto o moto tuvieron que buscar otras alternativas. Remises, taxis, Uber y DiDi fueron algunas de las opciones utilizadas por los sanjuaninos para poder llegar a destino. También hubo trabajadores que coordinaron viajes con compañeros que tenían movilidad propia.
En menor medida, algunos optaron por caminar o utilizar bicicletas, especialmente quienes tenían que recorrer distancias relativamente cortas.
Menos alumnos y menos movimiento comercial
El impacto del paro también se hizo visible en las escuelas. Durante esta segunda jornada, se notó una menor presencia de alumnos en distintos establecimientos educativos, principalmente porque las familias que dependen del colectivo no contaban con otra alternativa para trasladarlos.
Como las inasistencias se encontraban justificadas por la medida de fuerza, muchos estudiantes directamente no concurrieron a clases. Esa menor circulación también tuvo su correlato en los comercios ubicados en las inmediaciones de las escuelas.
Los kioscos y pequeños comercios cercanos a los establecimientos educativos registraron menos movimiento y consumo, según señalaron comerciantes, que ya habían advertido una situación similar durante el miércoles.
La caída en la circulación también fue percibida en el microcentro sanjuanino. Los comerciantes señalaron una menor cantidad de personas caminando por las calles y una baja en el flujo de potenciales clientes, en comparación con una jornada habitual.
El reclamo salarial y el enojo por la forma del paro
Entre los sanjuaninos consultados hubo quienes expresaron comprensión frente al reclamo salarial de los trabajadores del transporte, en un contexto en el que el costo de vida genera preocupación entre las familias.
“No hay bolsillo que aguante”, fue una de las expresiones que resumió el respaldo de algunos usuarios al pedido de mejora salarial.
Sin embargo, el principal cuestionamiento estuvo puesto en la modalidad sorpresiva de la medida de fuerza. Para muchos usuarios, el problema no fue solamente la falta de colectivos, sino no haber contado con tiempo suficiente para organizar una alternativa de traslado.
Trabajadores que debían presentarse obligatoriamente en sus puestos laborales tuvieron que recurrir a taxis, remises, aplicaciones de transporte o vehículos de compañeros. Para otros, en cambio, la única opción fue caminar o directamente ausentarse de sus actividades.
Así, el segundo día de paro dejó nuevamente una ciudad con menos colectivos, más autos y un movimiento diferente al habitual, con impacto tanto en los trabajadores y estudiantes como en los comercios que dependen de la circulación diaria de personas.