Hablan de la noche del 18 de enero y se llenan de lágrimas. Sobre todo al recordar cómo perdieron sus casas y cómo gran parte de sus historias quedó bajo los escombros. Y si bien admiten que les cuesta adaptarse al espacio de los módulos, la mayoría dijo que está tranquila porque tiene un techo seguro. Los damnificados del terremoto de hace 3 meses abrieron las puertas de sus nuevas casas en Pocito y contaron cómo hicieron, y siguen haciendo, para salir adelante.

La orilla de la avenida Aberastain, al sur de calle 15, ya no luce como el 19 de enero pasado. Ya no hay escombros en cada rincón, pedazos de muebles apilados en la banquina, electrodomésticos rotos ni niños durmiendo sobre el pavimento. Las casas de adobe ya casi no se ven, mientras que los diferentes módulos que entregó el Gobierno provincial y los que fueron donados por el Gobierno de Misiones hacen que el panorama sea mucho más alentador.

Espera feliz. Daiana Lucero y su familia esperan la llegada de su segundo hijo. Están tranquilos porque tienen una casa segura.

 

Yésica Vargas tiene dos niños de 4 y 6 años y vive junto a su marido. A esta familia le tocó una de las "casitas de madera", como ellos llaman a las viviendas que donó el Gobierno de Misiones, y si bien dijo que es pequeña para su familia, contó que ella no puede creer lo rápido que recibieron la ayuda. "Ahora estamos ampliándola para que podamos estar más cómodos. Estamos haciendo paredes de caña y barro y el techo será igual", dijo la mujer que trabajó durante toda la mañana para levantar una de las paredes. Ellos usaron las ventanas que les quedaron de su rancho, que quedó inhabilitado tras el terremoto y que luego fue derrumbado para que les colocaran el módulo.

Al igual que ella, en muchos sectores se ve cómo los vecinos comenzaron a levantar habitaciones nuevas junto a los módulos para poder tener más espacio y por consecuencia mayor comodidad.

Con sus nietas. Juan Ramón Guevara vive en un módulo que está junto al de sus hijas y sus nietas, a quienes cuida.

 

La mayoría tiene muebles prestados o que fueron donados luego del sismo. Acomodan su ropa en cajas o sobre algunas sillas porque no tienen ropero, y hay hasta quienes comen sentados en la cama. Sin embargo, casi todos dijeron que no cambiarían por nada esta poca comodidad. "Estuvimos más de un mes durmiendo en la calle, con la incomodidad y el miedo que eso significaba. Hasta las lluvias fuertes de febrero nos agarraron ahí", contó Daiana Lucero, que está embarazada de 8 meses y medio y que contó que tras el terremoto pasó días de mucha angustia porque no sabía dónde iba a vivir cuando naciera su bebé. "Ahora tengo un techo. Si bien es re pequeño, gracias a Dios nos tocó uno con baño incluido y eso es una bendición", agregó la joven que vive junto a su marido y a un nene de 2 años.

En la cocina. Romina Pérez es la encargada de cocinar. En el módulo de su hermana, que es más grande que el de ella, instalaron la cocina.

 

Con un poco de vergüenza, porque sólo tiene una cama y una cocina rota que usa como mesa de un televisor que le prestaron unos amigos, Juan Ramón Guevara contó que desde hace unas semanas puede dormir tranquilo porque tanto él como sus hijas y nietos ahora tienen casa. "Vivíamos todos juntos, pero la casa quedó rota en muchos lugares. No se podía utilizar y todos los días se derrumbaba algo. Cuando nos dieron los módulos no podíamos creerlo. Si bien no tenemos baño instalado hicimos uno y ahora tenemos hasta luz", contó el hombre que vive solo en un módulo y que tiene 66 años. Ramón comentó que a sus hijas les instalaron los módulos al lado del de él y eso le permite almorzar en familia todos los días.

Ya no hay ollas comunitarias y no se ve tantos vehículos llevando ropa, mercadería o cualquier tipo de donación, a pesar de que aún hay muchas necesidades. Sin embargo, los vecinos afectados por el terremoto no dejan de agradecer toda la ayuda que recibieron de la comunidad. "Nosotros pasamos dos meses durmiendo en la calle y los niños sobre un camión que nos prestaron para eso. Hoy, podemos estar tranquilos porque los chicos tienen dónde dormir, sobre todo teniendo en cuenta que se viene el invierno", agregó Romina Pérez, quien contó que sus vecinos están felices de tener una casita que poco a poco sienten suya.

 

Para estar más cómodos. Yésica Vargas contó que ellos comenzaron a ampliar esta semana su módulo. A ellos les dieron una casita de madera.

 

  • CIFRAS

 

1.800  kits de materiales de construcción entregó el Gobierno provincial en los distintos departamentos, a los afectados del terremoto. Estos materiales fueron para quienes tenían que hacer solamente reparaciones en sus viviendas.

158  módulos de emergencia de madera fueron entregados en Pocito y en otros departamentos afectados por el terremoto. A estos módulos, se sumaron 28 contenedores de emergencia. Ambas soluciones habitacionales son seguras.

25  casas de madera fueron donadas por el Gobierno de Misiones, a los días que fue el terremoto. Llegaron de manera paulatina y ya fueron instaladas 22. Las tres restantes serán puestas en el transcurso del mes.

42  módulos de emergencia serán colocados en lo que queda de este mes en diferentes departamentos. Algunos de ellos irán para vecinos de Chimbas, 25 de Mayo y Capital. Si bien no se descarta poner más, se cree que serán los últimos.

6,4  grados en la escala de Richter fue la magnitud del terremoto del 18 de enero. Fue a las 23,46 a 8 kilómetros de profundidad. Los especialistas del Inpres dijeron que fue el más grave luego del terremoto de 1977 por los daños y cómo se sintió.