Reunión. Ayer, los padres de los alumnos de 3ro B de la escuela Bartolomé Carreras se reunieron con autoridades de Educación para conocer las medidas que tomaron.

 

El maestro, amotinado en el aula. Y sus alumnos de 3ro B deambulando por diferentes grados para aprender algo. Esta es la situación irregular que desde abril pasado se vive en la escuela General Bartolomé Carreras, en Rivadavia, y que salió a la luz luego de que los padres de estos niños decidieran recurrir a los medios de comunicación para hacer sentir su reclamo que consiste básicamente en que sus hijos tengan "clases normales de una vez por todas". Dijeron que el problema comenzó a principios del presente ciclo lectivo y por una cuestión personal del docente que, según contaron, lloraba frente a los chicos por haberse peleado con su novia. Agregaron que intervino el ministerio de Educación para terminar con esta problemática, pero que aún no resolvió la situación, al menos de manera definitiva. Ayer, desde esta cartera se decidió enviar una docente auxiliar a esta institución para que les dé clase a estos alumnos mientras tanto.

La situación se hizo insostenible. Todos los días los chicos de 3ro B les contaban a los papás que su maestro lloraba en clase. Y que entre lágrimas, les mostraba foto de él besándose con su novia. Esta fue la gota que rebalsó el vaso y que llevó a la intervención de los padres. "Mi hijo me contaba todos los días que su maestro lloraba porque extrañaba a su novia. Y que les mostraba fotos y videos donde aparecía con ella. A veces mi hijo llegaba triste de la escuela porque veía sufrir a su maestro. Fue entonces que los padres decidimos presentar nuestro reclamo", dijo Ayelén Araya.

Los padres presentaron una nota con el reclamo pertinente a la directora de la escuela, Alejandra Peralta, quien de inmediato comunicó la situación al ministerio de Educación. Paralelamente habló con el docente para explicarle que no podía continuar con este comportamiento. La respuesta del maestro fue inesperada, sorprendente y preocupante: "El maestro se tiró al suelo llorando y preguntándole a los niños si lo querían y si también lo iban a abandonar. Los pobres chicos se pusieron a llorar a su alrededor. Fue entonces que la directora decidió apartar a los alumnos del docente para protegerlos de cualquier trastorno psicológico. Desde entonces deambulan por todos los grados", dijo María Rojas, mamá de uno de los chicos de 3ro B.

Pese a esta resolución, el docente sigue yendo todos los días a la escuela. Llega a horario y se encierra en el aula, solo, y hasta que suena el timbre de salida. No molesta a nadie, pero aumenta la tensión que se vive en la institución. "Por este problema muchos papás decidieron retirar a sus chicos de esta escuela para llevarlos a otra. Eran 19 alumnos inicialmente y ahora quedan 8 que reubicamos en diferentes grados. Junto a los padres realizamos todos los pasos reglamentarios ante Educación para dar a conocer esta problemática y pedir una solución. Hasta ahora no hubo un resolución", dijo la directora de la escuela.

Por su parte, Antonia Guzmán, supervisora de la Zona 22 de Rivadavia, dijo que la solución no es tan sencilla. Y que el ministerio inició un expediente administrativo sobre este caso, pero que aún no se resuelve. Explicó que como el docente involucrado tiene un cargo titular en la institución no se puede nombrar un docente suplente para que lo reemplace, tal como solicitaron los padres. Pero que ayer mismo el ministerio resolvió enviar a una docente auxiliar para que les dé clases a los chicos a partir de hoy. Lo hará en la Sala de Computación, ya que el maestro seguirá ocupando el aula hasta tanto se resuelva su destino. "Vamos a enfocar en que los alumnos recuperen el tiempo perdido. Además, hay un proyecto institucional para darles clases de apoyo para nivelarlos y que logren desarrollar sus habilidades", dijo la supervisora.

Contraataque

Tanto los padres de los alumnos de 3ro B como las autoridades de la escuela General Bartolomé Carreras dijeron que el maestro cuestionado amenazó con denunciarlos por discriminación si lo sacan del aula.