En los últimos 10 días hubo 6 incendios domiciliarios, que dejaron a familias de diferentes departamentos en la calle. En este contexto, salió a la luz que durante el primer semestre del año los cuarteles de bomberos de la Policía de San Juan tuvieron que sofocar el fuego en 103 viviendas, es decir, muchas más que las 75 en las que debió actuar Bomberos durante el mismo periodo en el año 2018. Raúl Castro, el actual jefe de Bomberos, comentó que lo que más les llamó la atención es que del total de incendios domiciliarios, el 80% fue ocasionado por malas conexiones eléctricas.

Castro explicó que según las estadísticas que ellos manejan, el cuartel de Bomberos de Capital fue el que tuvo que combatir más incendios. "Hasta el 30 de junio tuvimos 49 focos en los departamentos que atiende el cuartel de Capital, mientras que el resto (Rawson, Jáchal, Calingasta, Valle Fértil y Caucete) tuvo 54 intervenciones en otros departamentos", dijo Castro. Es decir, que en total hasta junio completo hubo 103 incendios. Y julio siguió muy mal, con 6 incendios de casas en los últimos 10 días. 

En cuanto a las causas más comunes de los incendios, el jefe dijo que notaron que tanto en casas precarias, como en construcciones sismorresistentes, las fallas eléctricas son las comunes. Contó que del total de incendios que atendieron durante el 2019, el 80% fue por fallas eléctricas, un 10% por negligencia de los niños (cuando por ejemplo juegan con fuego) y el 10% restante, se trató de siniestros intencionales. "La gente no tiene noción de lo importante que es cuidar las instalaciones; y no sólo hablamos de instalaciones precarias, o personas que tienen conexiones ilegales. Hay muchos incendios que se dan porque no se controla que los disyuntores o la térmica estén en condiciones, o porque enchufan una zapatilla y a ella le conectan 5 electrodomésticos. Eso no está bien", resaltó Castro.

Si bien para Bomberos, los incendios de casas no forman parte de la mayoría de las intervenciones que tienen, pues gran parte de los fuegos que combaten son forestales, Castro dijo que las estadísticas son alarmantes, pues en algunos hasta se pierden vidas. En relación a las estadísticas que proporcionaron años anteriores desde Bomberos, la cantidad de siniestros con fuego en casas de familias fue creciendo, a pesar de que se dan charlas hasta en las escuelas para prevenir este tipo de accidentes (ver aparte). Las estadísticas mostraron que en el primer semestre de 2016, en promedio se quemaron 10 casas por mes, mientras que en 2017, fueron 13. En ese periodo el año pasado el promedio de viviendas incendiadas por mes fue de 12, mientras que este año, ese mismo promedio fue de 17.

Los últimos incendios

Sin casa y merendero

El 19 de julio pasado una familia de La Bebida, en Rivadavia, perdió su humilde casa luego de un incendio. Además, se quemaron los elementos que usan todos los días para que 127 chicos merienden en el lugar. El incendio fue por chispas que salieron de una estufa a leña.

Tres incendios el mismo día

Tres familias perdieron prácticamente todas sus pertenencias y quedaron en ruinas al incendiarse sus casas, una ubicada en Caucete, Rivadavia y la otra en Pocito. Estos incendios ocurrieron el 22 de julio pasado, y se sospecha que uno de ellos fue por una falla eléctrica.

Una humilde familia, sin casa

El 26 de julio pasado la casa (en Rawson) de Raúl Arias y su numerosa familia se incendió. La precaria vivienda fue destruida y las pérdidas incluyeron $10.000 y una motos. Esa vivienda se incendió por un caloventor que entró en cortocircuito e incendió muebles y unos acolchados.

Un programa para prevenir incendios

 

El Ministerio de Desarrollo Humano trabaja desde hace varios años con el programa Con el Fuego no se Juega. Mirta Ormeño, la directora de Emergencia Social comentó que este programa surgió debido a la cantidad de asistencias que ellos deben brindar a causa de los incendios. En lo que va del año ellos debieron asistir a 56 familias. La metodología del programa es a través de la intervención de un mago, mimos y obra de teatro, quienes, a través de la magia, el humor y la didáctica buscan concientizar a los niños de los peligros del fuego y sean estos quienes también enseñen a sus papás. Estas actividades se desarrollan en las escuelas, para llegar a la mayor cantidad de gente posible.