Este año la peregrinación a la Difunta Correa mostró una postal diferente a ediciones anteriores: la escasa cantidad de caminantes en plena madrugada del Viernes Santo. La mayoría de los promesantes esta vez inició la caminata unas cuantas horas antes para poder hacerla sin apuro y con tiempo para descansar cada vez que fuera necesario. Agradecer por la salud propia o de los seres queridos fue el principal motivo de las promesas. 

A las tres de la madrugada casi nadie transitaba por la Senda del Peregrino cuando años antes fue la hora pico. Esta vez el grueso de los promesantes convergió en este camino a la una de la madrugada. ’El año pasado comencé a peregrinar desde la plaza de Caucete a la medianoche y llegué a la Senda del Peregrino como a las 3 de la mañana y había mucha circulación de promesantes caminando y en bicicleta. No se podía caminar tranquilo ni pararse a descansar.

Por eso este año empecé a caminar a las 22 y fue positivo porque casi no me topé con gente en el camino’, dijo Mario Quiroga que por segundo año consecutivo peregrinó hasta la Difunta para agradecerle que su hijo mayor superara con éxito una cirugía de corazón.

Los efectivos de la Policía apostados en los puestos de control a lo largo de la Ruta 20 y la 141 también se mostraron sorprendidos por el cambio de horario de los promesantes. Dijeron que, en esta ocasión, entre la medianoche y la una de la madrugada se produjo la mayor afluencia de caminantes por la Senda del Peregrino, mientras que en años anteriores fue entre las 3 y 4. ’Lo bueno es que el tránsito vehicular sí ha sido más intenso en esta franja horaria lo que ha permitido que los promesantes caminen tranquilos y con mayor seguridad, sobre todo antes de ingresar a la Senda del Peregrino’, dijo uno de los oficiales.

La llegada anticipada de los peregrinos al oratorio también se hizo notar en el Centro de Salud que está en el lugar. Los médicos dijeron que este año a la 1,30 ya comenzaron a atender a algunos caminantes mientras que otros años sucedió después de las 3. La mayoría fue atendida por síntomas de lipotimia, ocasionada por agotamiento, que no les ocasionó mayores trastornos que una sensación de desvanecimiento que se les pasó tras descansar un rato.

 

Seguridad

800 es la cantidad de efectivos afectados al operativo de seguridad de Semana Santa. De ese total, 300 se ubicaron en el paraje de la Difunta Correa donde hubo control estricto.


El soporte

La mayoría de los promesantes peregrinó hasta la Difunta Correa utilizando un palo a modo de bastón para apoyarse y darse impulso. También lo usaron para tantear el camino en la oscuridad.

 

Personal

25 fue la cantidad de personas que se encargaron de mantener la limpieza en el predio de la Difunta Correa. Lo hicieron con la utilización de escobillones y basureros portátiles.


Acampe

Muchas personas llegaron el jueves por la tarde a Vallecito para acampar. Ayer había carpas hasta en el atrio de la iglesia y entre los arbustos. Los jóvenes fueron los que más acamparon.

 

Promesantes de noche

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Convaleciente y agradecido

 

Miguel Delgado sólo cargó una botella de agua y unas galletas en la mochila para llevar el menor peso posible en su espalda. Tiene 61 años y hace 6 meses lo operaron de la columna. Peregrinó para agradecerle a la Difunta Correa el haber salido bien de esa operación y para pedirle una bendición para la próxima cirugía de hernia de disco.

 

Promesa en familia


Matías Yacante empezó a peregrinar a las 21 desde su casa en Chimbas junto a sus otros dos hijos y a su esposa embarazada de 5 meses. Lo hizo para pedirle a la Difunta Correa por la salud de su hijo de dos años que nació con un pulmón perforado y que aún se encuentra en tratamiento médico.

 

Una caminata de 15 horas

 


Roberto Cortez vive frente al Hospital Marcial Quiroga, en Rivadavia, y desde allí emprendió la caminata a la Difunta Correa. Salió a las 16,30 para llegar a las 7,30 al oratorio. Hizo el sacrificio para agradecerle a la Difuntita la bendición de acceder a la casa propia. Peregrinó solo y paró únicamente para comer un par de manzanas.