
Desde chica soñó con ver la plaza de Astica colorida. Cuando tuvo que abandonar su pueblo, porque se fue a vivir a la ciudad por razones laborales de su papá, decidió que debía dejar su huella en su tierra natal. Hizo un proyecto para embellecer la plaza y lo presentó en la Municipalidad de Vale Fértil para que la autorizaran. Así, Luz María Castro, de 15 años, se encargó de pintar todos los bancos, basureros, pilares de la luz y hasta los veredines de la plaza en la que jugó desde que era una niña. Recibió la ayuda de una docente de la escuela a la que asistía en Astica y de algunos amigos del pueblo. Ahora está trabajando para construir juegos infantiles con neumáticos y pintar algunos murales en el pueblo.
Es perseverante y cada vez que se propone un objetivo lo consigue. ‘Hace como 3 años me imaginé una plaza llena de colores. En realidad fue una idea mía y de una amiga, pero luego ella se fue de Astica y yo quedé sola y no lo concreté‘, dijo la jovencita que estudia en la escuela Polivalente de Arte. Cuando fue el turno de ella, de dejar el pueblo pensó que algo debía hacer para dar las gracias a la tierra que la vio nacer.
Envió el proyecto al municipio y desde la comuna le ayudaron con las pinturas. La chica contó que trabajaron duramente durante las vacaciones de invierno, pero que en ningún momento le pesó pasar muchas horas arrodillada en el suelo pintando los bancos de la plaza. ‘Los dibujos los fuimos improvisando. Sólo llevé diseñados los que tienen algún mensaje para cuidar el planeta o para que los jóvenes usemos responsablemente las redes sociales‘, dijo y contó que mientras estuvo haciendo la pintura de la plaza los vecinos de la zona la felicitaron y le agradecieron el trabajo. ‘Gracias por darle vida a la plaza, es lo que la mayoría me dijo.
Quería que la plaza esté presentable para cuando llegan turistas. Astica es una de las primeras paradas que tienen los visitantes cuando llegan al valle‘, concluyó y dijo que seguirá trabajando para darle otra estética al pueblo.
