Un estilo de vida. Silvana y su hija Marlen toman como una aventura increíble sus vivencias en la casa-bus". En la planta baja tienen la cocina comedor que es provisoria. 

 

A Silvana Cornejo no le falta nada. Su casa, poco convencional, cuenta con energía eléctrica, internet, una cocina-comedor, un living, una oficina, una enorme habitación y un baño. Ubicada en la calle Pública, sin número, a unos 500 metros de la Ruta Nacional 40 en la zona de Colonia Fiscal, Sarmiento, esta mujer adaptó un colectivo de dos pisos como módulo habitacional. Ella dice que es feliz con ese estilo de vida, cuenta con todas las comodidades y servicios pero lo más llamativo es que cuando construya su casa, el colectivo complementará la vivienda.

Es una aventura, pero una linda, que no me cambió en nada mi vida. Vivir en un colectivo es mucho más cómodo y seguro que vivir en un rancho de caña y barro", comenta Silvana Cornejo, la mujer de 46 años que logró que la Fundación Andesmar le cediera un colectivo en desuso para convertirlo en módulo habitacional. Ella integra una cooperativa de viviendas hace 15 años. Dice que comenzaron siendo 80 familias y hoy el grupo que prevalece son cerca de 20. Con el tiempo lograron que Antonio Sánchez, un finquero del lugar, les cediera 7 hectáreas de su propiedad y hoy ya tienen la mensura realizada mientras tramitan la escritura del terreno.

Silvana cuenta que cuando les otorgaron los colectivos para utilizarlos como módulos habitacionales, ella junto a sus dos hijos Marlen (13) y Christopher (24) no lo dudaron y fueron los primeros en mudarse al nuevo hogar. Allí pasan sus días, con casi todos los servicios de una casa normal y con todas las comodidades. En ese momento construir un baño nada más me salía 15 mil pesos y para traer el colectivo que nos donaban teníamos que pagar sólo el flete que me salía 11 mil, entonces no lo dudé y acá estamos felices viviendo esta experiencia", comenta la mujer.

Polifuncional. En la oficina de la Cooperativa Victoria, desde allí Silvana trabaja en la radio.

 

El colectivo que fue cedido en 2017 ya venía sin el motor ni los asientos, así que lo principal fue la instalación de los servicios como energía eléctrica e internet. Por el agua potable, que llega a un lugar a 2 kilómetros, Silvana no se hizo demasiado problema. Ella misma cavó una pileta en el fondo de 5 metros de largo por 2 de ancho y 1,2 de profundidad para que sirva de reservorio y en un futuro pueda convertirla en una piscina. Dice que tuvo que pedir que le hicieran una carpa a medida, para poder conservar limpia el agua.

Después sí llegó la hora de trasladar los muebles. La planta baja del bus es la cocina-comedor y cuenta con cocina, mesada y una heladera que ella misma se encargó de comprar a medida. En tanto que la parte de adelante del colectivo sirve como depósito o despensa para guardar cosas. Vivir en la indigencia es una opción. A mí no me sobra la plata pero si uno se las ingenia se puede vivir bien", expresa la mujer que es locutora en FM La Radio, una emisora de Colonia Fiscal.

Una postal. La imagen aérea muestra el terreno de la vivienda. Los demás buses no están habitados.

 

La planta alta del colectivo, que mide 14 metros de largo por 2,5 de ancho, está dividida en tres sectores. Adelante está la oficina de la cooperativa, con una computadora y un monitor donde se puede observar el exterior gracias a las cámaras de seguridad que filman todo el predio. En el centro, Silvana hizo con los asientos del colectivo una sala de estar, que funciona de living y que es donde Marlen pasa horas tocando el violín. Mientras que en la parte trasera del colectivo están las dos habitaciones con cuchetas.

Lo más llamativo de todo es que en los planes de construcción una vez que la vivienda esté construída, el colectivo complementará la construcción. Sabe que para terminar su vivienda todavía falta y en ese paso a paso, el año pasado gracias a un préstamo que sacó su papá pudo comprar algunos materiales para ir construyendo. Con ayuda de su hijo Christopher ya comenzó a construir el frente de la casa y la idea es luego hacer una amplia cocina comedor de 14m2. El colectivo permanecerá en el lugar donde está y allí sólo quedarán las habitaciones de ella y sus hijos y también planifican hacer un balcón- terraza en el techo del bus. Para eso colocarán barreras de contención y un piso flotante.

Silvana, que se define como ambientalista, tiene su propia huerta en su fondo. Allí plantó hortalizas de todo tipo: brócoli, lechugas, acelgas y zanahorias. También busca aprovechar las energías alternativas y ya piensa en instalar un muro trombe que es un sistema que modifica la temperatura haciendo circular el aire. En el baño, para evitar los olores y la contaminación ambiental, instaló un biodigestor donde van a parar todos los desechos.

Huerta. En el fondo del terreno, la familia cuida como oro las hortalizas que plantaron. 

 

Muchas veces vinieron Gendarmería y la Policía a llamarme la atención porque pensaban que vivía en la indigencia, y cuando llegaron se dieron cuenta de que no es así. En Estados Unidos este tipo de casa-bus se usa mucho, deberíamos comenzar a normalizar este estilo", expresa la mujer, con pleno orgullo de vivir en un lugar y con un estilo poco convencional, pero donde ella y sus hijos encontraron la felicidad.

 

LA TRANSFORMACIÓN

 

  1. Cuando la Fundación Andesmar les otorgó el colectivo en 2017, ya venía adaptado para vivienda, sin motor ni asientos. El primer paso fue instalar los servicios como energía eléctrica e internet. No tienen agua potable pero cuentan con un reservorio de agua.
  2. Al baño le instalaron un calefón eléctrico para bañarse. En tanto que los desechos van a parar a un biodigestor y no a un pozo negro. De esa manera evitan la contaminación y tampoco se produce malos olores. Con los años, el bioabono sirve para las plantas.
  3. La planta baja del bus funciona como cocina-comedor. Allí tienen una mesa donde almuerzan, una mesada de mdf, una heladera, un televisor, una cocina y la parte del bus donde se suele guardar los bolsos, sirve como placard para guardar utensilios de todo tipo.
  4. La planta alta del bus está divida en tres sectores. En la parte de adelante instalaron la oficina de la cooperativa con la computadora y las cámaras de seguridad, en el centro hay una sala de estar y en la parte de atrás están las habitaciones. Las camas son cuchetas.
  5. Una vez que esté construida la casa y que en el colectivo queden sólo las habitaciones y la oficina, la intención de Silvana es que el techo siga funcionando como balcón-terraza. Lógicamente que deberán amoldarlo con barandas de contención y un piso flotante.