Feliz. Victoria Moreyra Reinoso, de 10 años, nunca deja de sonreír ni de visitar a San Antonio en la parroquia. Dijo que siempre le va a rezar para agradecerle la bendición de estar viva.

 

A Victoria nunca le gustó quedarse quieta. Es por eso que paralelamente a la escuela practicaba folclore y patinaje artístico. Pese a la exigencia de las prácticas y del estudio pudo desarrollar las tres actividades sin ningún tipo de inconveniente. Pero todo comenzó a cambiar a partir del 2015. Ese año le detectaron dos tumores cerebrales del tamaño de una manzana que pusieron en riesgo su vida. Pese al pronóstico poco alentador de los médicos y tras superar 3 cirugías complicadas de cabeza, volvió a recuperar su vida normal. Sus papás dijeron que todo fue gracias a un milagro de San Antonio, a quien le encomendaron la vida de su hija. La historia de Victoria se dio a conocer a dos semanas de la llegada de las reliquias de este santo a la parroquia de Media Agua, en Sarmiento. Ella participó del acto de recibimiento.


Por más voluntad y esfuerzo que hiciera, a Victoria le resultaba cada más difícil hacer los giros en patín y los pasos de baile. Su situación empeoró cuando comenzó con vómito y ya no pudo mantenerse en pie por la pérdida del equilibrio. Los médicos le detectaron dos tumores cerebrales del tamaño de una manzana que pusieron en riesgo su vida. Ahí comenzó un largo peregrinar por hospitales de diferentes provincias, pero también un camino de fe y devoción. ’Cuando tuvimos el diagnóstico certero tramitamos la cirugía en el Hospital Rawson, pero nos dieron turno para dentro de un mes. No podíamos esperar porque el tumor que estaba en el tronco del cerebelo seguía creciendo. Tuvimos que ir al Notti de Mendoza. Allí le extirparon el tumor que estaba ubicado en esa zona y como consecuencia Vicky perdió la habilidad de caminar y hubo que enseñarle de nuevo. Todos le pedimos a San Antonio fuerzas para salir adelante’, dijo Valeria Orosco, su mamá. 


El segundo tumor de Victoria estaba pegado a dos vasos sanguíneos y extirparlo implicaba el riesgo de romper alguno de ellos y provocarle una embolia cerebral y hasta la muerte. Pero la fe obró para que todo saliera bien. ’Cuando volvimos a San Juan participé en la peregrinación por el Camino de San Antonio y entre la multitud me encontré un Rosario que todo el mundo pisó y no levantó. Yo lo hice y después me enteré que era de una señora que pidió a San Antonio que le hiciera un milagro a Vicky y que quería regalármelo para que nos acompañara’, contó Valeria.


El 5 de diciembre del 2015 Victoria tenía turno para la nueva cirugía en el Hospital Garrahan, en Buenos Aires. Pero se pospuso porque hubo otras urgencias. Ese mismo día se enteró que era la nueva abanderada del Colegio Parroquial de Media Agua. Regresó de inmediato para recibir la Bandera, cosa que sucedió el 7 de diciembre. Fue en esa ocasión donde dicen se produjo el milagro de San Antonio. ’Llevé a Vicky dentro de la parroquia y puse una de mis manos sobre su cabeza y la otra sobre la imagen de San Antonio y le pedí que la bendijera para que recuperara su salud y su vida. Y lo hizo’, dijo emocionada la mamá.


El 9 de enero del 2016 Victoria ingresó al quirófano, mientras el neurocirujano les volvió a explicar a sus papás que se trata de una cirugía riesgosa y con pronóstico poco alentador. También le comunicó que la operación comenzaría a 9 y terminaría a las 18. Pero duró 4 horas menos. ’Cuando vimos salir al médico a las 14 de la sala de operación, pensamos lo peor. El pasillo se nos hizo eterno, no llegábamos nunca a donde estaba él. Nos dijo que la operación había sido un éxito porque el tumor se había corrido de lugar y se había despegado de los vasos sanguíneos por lo que pudo extraerlo por completo. Con mi marido caímos de rodillas’, dijo Valeria.


Tras este ’milagro’ Victoria recobró su vida normal. Además de la escuela ahora también concurre a clases de violín y de ritmos urbanos. No toma ningún tipo de medicación y la única secuela que aún padece es una debilidad muscular y ósea en el brazo derecho, pero nada que una terapia kinesiológica no pueda solucionar. 

 

‘Quisimos dar nuestro testimonio para que la gente sepa que existen los milagros’.

Valeria Orosco - Mamá de Victoria

Agradecimiento

El próximo Viernes Santo, a las 8, habrá una peregrinación por el Camino de San Antonio, organizada por la comunidad religiosa de la parroquia de Media Agua, Sarmiento. Victoria participará de la misma junto a su familia para agradecer el milagro recibido.