Trayectoria. El Parque Nacional San Guillermo, en Iglesia, es un destino preferido por los turistas que llegan de otros países. También, para investigadores científicos que lo visitan para realizar sus trabajos.

En Iglesia se armó revuelo tras la decisión de la Intendencia de Parques Nacionales en San Juan de suspender transitoriamente el acceso de turistas al Parque Nacional San Guillermo, uno de los principales atractivos de ese departamento. Desde este organismo dijeron que es una medida se seguridad que se tomó porque las inclemencias del tiempo durante la temporada estival convierten al lugar en un "escenario de riesgo" para los visitantes. Tanto los operadores turísticos como funcionarios municipales dijeron que este cierre es una medida que "atenta" contra el trabajo y el turismo local, y que se tomó por desconocimiento y de manera arbitraria. Se inició una campaña de recolección de firmar para que se levante la suspensión.

El pasado 7 de enero, el intendente de Parques Nacionales en San Juan, Joaquín Brunet, hizo circular la resolución de la suspensión transitoria de las visitas turísticas al Parque Nacional San Guillermo. En dicha resolución expresó, entre otras cosas, que "en la zona cordillerana durante el periodo estival, las precipitaciones estacionales no pronosticables de carácter puntual y torrencial, causan daños imprevisibles sobre los caminos, impidiendo el tránsito vehicular por causa de aludes, arrastres y anegamientos.

Que el deterioro del camino y aumento del nivel de los ríos pueden derivar en un obstáculo imprevisto de paso, generando el aislamiento de las personas y poniendo en riesgo tanto a visitantes como al personal del Parque. Y que la distancia desde esta Área Protegida hasta el centro de salud más cercano es de 150 km y cinco horas de viaje por una traza de montaña con camino de cornisa. De esta manera Brunet justificó que la decisión de suspender esta actividad turística es sólo una medida de prevención. "El inconveniente principal al que nos enfrentamos en esta época son las tormentas intensas e imprevistas que provocan el corte del camino y que las personas queden aisladas a 3.400 metros de altura y sin poder bajar. A esto se le suma lo complicado que es llegar al centro de salud más cercano. Por eso tomamos esta medida que, aclaro, será transitoria", dijo Brunet.

También agregó que la mejor época para visitar San Guillermo es tanto la primavera como el otoño, por lo que las visitas seguirán suspendidas hasta marzo o abril próximo.

Una excursión a San Guillermo, con alojamiento y comida, por 3 días sale $5.000 por persona.

Por su parte, Alberto Ramírez, uno de los primeros guías turísticos del Parque, dijo que el lugar se puede visitar en cualquier época del año. Y que Brunet tomó esta medida por desconocimiento y sin consultar a los lugareños que saben del tema. "Yo empecé con las excursiones hace como 20 años, cuando la gente que participaba dormía a la intemperie por falta de infraestructura. Ahora hay varios refugios y hasta comunicación satelital para evitar cualquier inconveniente. Este señor Brunet es nuevo en el lugar y no conoce cómo se comporta la montaña. Tendría que habernos consultado a los baqueanos del lugar antes de suspender las visitas, ya que es una falta de respeto para quienes vivimos de esta actividad", dijo Ramírez.

El guía dijo que durante el verano usualmente realiza unas 25 excursiones en grupo de hasta 12 personas. Duran entre 2 y 3 días y el costo por grupo es de 2.500 pesos.

Ante las declaraciones de Ramírez, Joaquín Brunet sostuvo que la suspensión de las visitas no es una medida arbitraria ni que atente contra el trabajo de nadie. "Cuando hablo de la seguridad de las personas también me refiero a los guías que acompañan a los visitantes. No se trata de una medida caprichosa ni para quitarle el trabajo a nadie. Sólo es por prevención. Además, hasta ahora, no se registra demanda de visitas para esta temporada. Y durante el 2018 sólo unas 40 personas visitaron este parque", agregó Brunet.

En contraposición, Enzo Paredes, director de Turismo de Iglesia, dijo que desde el mes pasado que arrancó el período de vacaciones, reciben consultas de turistas sobre las visitas a San Guillermo. Y que la suspensión de las mismas perjudica la actividad turística local. "Es de entender que se quiera extremas precauciones para no tener hechos lamentables, pero siempre se manejó el tema de las visitas con total responsabilidad y gente idónea. La semana que viene nos vamos a reunir con Brunet para ver cómo encaramos este tema de manera coordinada y lograr que se levante la suspensión de las visitas así podemos volver a ofrecer este servicio en lo que resta del verano", dijo el funcionario.

Quien no está dispuesto a esperar esta reunión es Pablo Nielsen, uno de los operadores turísticos que realiza excursiones al Parque Nacional San Guillermo. A través de las redes sociales inició una campaña de recolección de firmar para que se levante la medida. "No somos unos improvisados en el tema, tenemos todos los papeles al día. Sabemos cómo llegar a los refugios en caso de que nos sorprenda una lluvia, nos manejamos con un protocolo de emergencia y hasta incluimos la compañía de un paramédico en cada excursión. Creo que Brunet se apuró en tomar esta medida y no tuvo en cuenta los daños. Espero que reflexione y se asesore antes de tomar decisiones como esta que atentan contra el trabajo y el turismo", dijo Nielsen.

Opinión Daniel Paroli Presidente de la Cámara de Turismo de San Juan 

"Una decisión arbitraria"

Cerrar el ingreso del turismo al Parque Nacional San Guillermo fue una decisión arbitraria y que afectará a muchos rubros. El turismo del Parque es un turismo especial, no masivo, por las condiciones climáticas y por la altura. Para ello, el visitante necesita hacer una adaptación previa, por eso se lo lleva desde San Juan hasta Iglesia para que se aclimate y luego emprenda la subida final a San Guillermo. Esta decisión que tomó Joaquín Brunet es arbitraria e inconsulta afecta una actividad legítima como la que realizan las agencias de viajes que promocionan ese destino. También la actividad para los operadores turísticos de este departamento. Si buscamos el anhelado posicionamiento de un San Juan globalizado, perder este destino aunque no sea masivo, es una resta. Fundamentalmente afecta a Iglesia donde el pasajero hace una o dos noches en ese departamento, y como consecuencia le resta trabajo y ganancias a la gastronomía y hotelería de la zona. Estamos muy en desacuerdo.