’Trágico y atípico’ fueron las palabras que usó David González, director del Hospital San Roque, para referirse al fin de semana pasado en el que les tocó atender a dos niños, de 3 meses y 5 años, que perdieron la vida. El médico dijo que el personal aún está conmocionado por lo vivido entre el sábado y el domingo, y que no recuerda un fin de semana con dos muertes infantiles consecutivas, al menos en los últimos 15 años.


EL PRIMERO


Sábado 4 de la madrugada. Todo transcurría como un día normal en la Guardia del hospital. Fue hasta que el grito desesperado de una mujer pidiendo ayuda rompió la tranquilidad reinante.

Era la mamá de Erick Carrizo, un bebé de 3 meses, que llegó al hospital con complicaciones respiratorias y fiebre muy alta. ’Cuando internamos al bebé, su madre nos contó que llevaba algunos días resfriado, pero a nosotros nos resultó sospechoso el cuadro febril. Por eso de inmediato le realizamos análisis de sangre. Los resultados indicaron que algo estaba mal. Parecía meningitis’, dijo González.

Tras este primer diagnóstico y ante la persistencia de la fiebre, se decidió trasladar a Erick al Hospital Rawson.

A las 11 de la mañana partió la ambulancia desde el Hospital San Roque rumbo a Capital, trasladando al bebé con oxígeno para ayudarlo a respirar. Ni bien llegó al Hospital Rawson lo internaron en Terapia Pediátrica donde permaneció hasta el domingo cerca del mediodía, cuando falleció.

Salud Pública confirmó la causa de su muerte: meningitis provocada por neumococo, la variante no contagiosa de esta enfermedad. ’Nos sentimos muy consternados con la muerte del bebé, aunque no tuvimos casi tiempo de recuperarnos de esa tristeza para caer en otra peor’, dijo González.


LA SEGUNDA


El domingo, cerca de las 19.30, todo el personal de guardia salió corriendo a recibir a Lourdes Mallea, una nena de 5 años, que llegó al hospital sin signos vitales. La trajeron sus padres que durante el trayecto le hicieron respiración boca a boca en un intento de salvarle la vida.

Parte del personal se abocó a llevar a la niña a la sala de urgencia para darle atención de inmediato, mientras otra se quedó con sus padres para averiguar qué le había pasado. ’La picaron unas abejas’, grito el papá que quiso ingresar a la sala donde la habían trasladado. Fueron las enfermeras quienes lograron contenerlo y hacer que se tranquilizara.

 


Ayer le hicieron la autopsia a Lourdes Mallea, pero no difundieron los resultados.

 

Durante una hora los médicos intentaron resucitar a Lourdes, pero fue en vano. ’Fue muy difícil darle la noticia a los padres. El personal se turnó para no dejarlos solos y darles atención médica si era necesario. Fue muy duro verlos partir junto a al ambulancia que trasladó el cuerpo de la nena hasta Capital para la autopsia’, dijo el médico.

González dijo que los padres de Lourdes le contaron que estaban de paseo en Punta de Agua, Jáchal, y cuando caminaban por la orilla del riachuelo la nena se quejó de un dolor en el pie.

Cuando su papá la revisó descubrió que tenía dos aguijones como los de las abejas o avispas. De inmediato a la nena se le hinchó la boca y comenzó a descompensarse por lo que decidieron llevarla al hospital. En el camino Lourdes dejó de respirar y su mamá le hizo reanimación y respiración boca a boca hasta llegar al San Roque, pero fue en vano.