La crisis hídrica histórica que enfrenta la provincia generó un nuevo desafío para las autoridades del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), que pidieron asesoramiento y pusieron sus conocimientos e ideas en marcha para definir cómo conseguir que el arbolado de los barrios se mantenga en buen estado con poca agua. En ese contexto, y ante semejante desafío, surgió un método que ya comenzó a ser puesto en práctica y que permite que cada frentista pueda cuidar sus ejemplares de modo simple y sin derrochar una gota de agua: las tapas en los árboles.


"Los sistemas de riego van cambiando poco a poco debido a las necesidades y teniendo en cuenta la crisis hídrica. Lo que se ha decidido es ir eliminando el sistema de acequias. La idea es que el drenaje de agua de lluvia se produzca a través de las calles, por eso se incorpora los cordones. El problema de las acequias es que se tapan y muchas veces no se limpian, lo cual genera muchos trastornos tanto urbanos como ambientales. Además, si no las entregamos con puentes, muchos vecinos las cubren y al final se terminan transformando en un problema", explicó el director del IPV, Marcelo Yornet.

Novedad. En el contexto de la crisis hídrica, el IPV comenzó a implementar un sistema de riego del arbolado con tapas y un caño que lleva directamente el agua a la raíz de cada una de las plantas. 


El funcionario agregó que "por eso, hemos pensado en una alternativa para instalar riego puntual en cada uno de los árboles, a través de una tapa". Este sistema de riego árbol por árbol es simple, pero efectivo. Al lado de cada ejemplar, a una distancia de aproximadamente un metro de la planta, se coloca una tapa que es la boca de acceso de un caño que, a su vez, va hacia abajo, directo a la raíz. "De ese modo, cada vecino levanta la tapa y directamente con un balde, llena el caño y riega el árbol. Así, cada persona es responsable del riego, pero de un modo simple. Y al mismo tiempo, el riego es más puntual y no se desperdicia agua", explicó Yornet.


Este sistema ya fue instalado por el IPV en el barrio José Filiberto Jofré II, un complejo ubicado en San Martín, del que fueron entregadas 42 viviendas con este sistema hace apenas dos semanas. Pero la idea es utilizarlo en los nuevos proyectos que se vayan entregando, de acuerdo a los planes técnicos del Instituto.

Chau acequias. El nuevo sistema de riego permitió eliminar las acequias, que en muchos casos se transformaban en un problema debido a que se tapaban con basura o era obstruidas para crear puentes.


PRÁCTICO Y SIN DERROCHE CONSIDERABLE

La mayor ventaja del riego que se logra a través de este sistema "personalizado", sin necesidad de que haya acequias en un barrio, es que "se aprovecha en un 90 por ciento el total de agua que se utiliza", afirmó el director de Arbolado Público de la provincia, Osvaldo Olmo.


El experto explicó a su vez que esto es porque, además de que el método de regar a través de un caño permite que el agua llegue directamente a la raíz, el líquido no queda expuesto a la evaporación, ya que la tapa vuelve a ser colocada en su sitio ni bien el vecino termina de regar ese árbol.


"A este sistema nosotros lo implementamos junto a la ingeniera Cecilia Peñalva hace años en unas cina-cina que están plantadas por calle Mendoza entre Calle 8 y Calle 9, en Pocito, y hoy podemos ver que están preciosas. Es un método que funciona muy bien", aseguró el funcionario de Ambiente provincial. Y agregó que "originalmente este sistema se llama Riego Mendocino, pero nosotros acá lo llamamos Riego Pocitano, porque le hicimos cambios acordes a la zona local. Se diferencian porque el sistema original tiene menor capacidad de agua, en cambio el Pocitano puede contener hasta 64 litros por árbol". Según Olmo, esa cantidad es suficiente para garantizar la sanidad del arbolado público, al mismo tiempo que permite ahorrar muchísima agua con respecto al tradicional regadío por acequias.

Individuales. A través de este nuevo sistema, cada vecino debe regar el árbol que tiene en el frente de su casa. Sólo es necesario trasladar el agua en un balde, abrir la tapa y volcar el líquido.


PRUEBA PILOTO CON AGUA DE LAVARROPAS

Otra nueva idea que está siendo implementada por el IPV para dar lucha a la crisis hídrica y, al mismo tiempo, ir buscando alternativas amigables con el ambiente en sus complejos habitacionales, es el tratamiento del agua de los lavarropas para poder limpiarla y reutilizarla en el riego.


La idea se basa en el tratamiento de las llamadas "aguas grises", que son aquellas de uso doméstico y se distinguen de las "aguas negras", que son las cloacales. Se eligió el agua de los lavarropas porque la que sale de ellos es el agua más segura. "Es la mejor agua que podemos tratar porque sabemos que lo único que contiene es solución jabonosa de baja espuma, es la más controlada. El problema que tenemos en cambio con el agua de la ducha, el lavatorio o la cocina, es que los vecinos pueden tirar otros desechos por esos drenajes, como por ejemplo venenos o ácidos", explicó Marcelo Yornet.


El proyecto se basa en utilizar una cañería que salga únicamente de los lavarropas y dirija el agua a un desagüe alternativo al general. Este desagüe está conectado a una cañería que llevará el líquido hacia humedales que estarán en los espacios comunes de los barrios construidos por el IPV. Allí, el agua será tratada a través de filtros que utilizarán piedras y plantas, como juncos y totora, que degradan los detergentes de modo natural. Luego, este agua podrá ser utilizada para el riego del lugar. 


"Ya se está trabajando para implementar este sistema en el Complejo Los Molinos, que se está construyendo en Capital. Se trata de un espacio con 260 departamentos que está conformado por monoblocks con alrededor de 6 departamentos cada uno. Esta será una prueba piloto. Analizaremos cómo funciona y, una vez que analicemos su funcionamiento, lo iremos replicando en otros barrios", afirmó el titular del Instituto.

Prueba piloto. El Complejo Los Molinos, que el IPV está construyendo en Capital, será el primero en contar con el tratamiento de aguas grises. Para eso se utilizará un sistema de desagüe especial y se creará un humedal en los espacios recreativos de uso común.


A la raíz

El sistema de riego ejemplar por ejemplar, por parte del frentista, permite hacer llegar al árbol hasta 64 litros de agua. Lo importante según los expertos es que el líquido no queda expuesto a la evaporación, por lo que no se pierde. Además, permite controlar con exactitud la cantidad de agua que llega a la planta, porque más allá de la permeabilidad de cada suelo, va directamente a la raíz.


Dos por semana

Utilizando este sistema de riego con tapas y caños que van directo a la base subterránea de cada árbol, que comenzó a ser implementado por el IPV en los barrios nuevos, cada vecino puede hacerse cargo. Según detalló Olmo, durante el invierno en San Juan se puede mantener bien la especie realizando dos riegos en la semana. Mientras que en verano lo ideal es regarla todos los días.