Artístico. En un sector de la cancha, en las tribunas, los chicos pudieron divertirse con los maquillajes artísticos en el rostro.

 

No importó si el viento soplaba fuerte, si casi no se podía correr por la tierra o si el calor agobiaba el cuerpo. Los chicos se divirtieron igual, hicieron goles, bailaron zumba y hasta sus mamás aprovecharon para tomar mate. Esto sucedió en la segunda Jornada Deportiva "Haciendo Amigos", que organizó la Escuela de Educación Especial Bilingüe para Sordos. Fue en el club Atlético Trinidad y participaron cerca de 200 chicos de escuelas especiales y también comunes porque el objetivo de la actividad fue el de la integración, además de la diversión.

Participaron 10 instituciones entre escuelas especiales y comunes. Hubo chicos de Pocito, Sarmiento, de 9 de Julio y del Gran San Juan.

Participaron, además de los chicos de la Bilingüe, alumnos de las escuelas de Educación Especial José A. Terry, Múltiple de Los Berros, Tobar García, SAR, India Mariana de Pocito y Juana Azurduy de 9 de Julio. A ellos se sumaron los chicos de la escuela Gabriela Mistral que es con quienes vienen trabajando el proyecto de integración.

El clima, que empezó a desmejorar a media mañana, no fue impedimento para que la actividad, tan ansiada por chicos y docentes, pudiera llevarse a cabo. Pero como el viento empezó a soplar más fuerte pasada las 11, decidieron adelantar el cierre de la jornada. Antes de esto, el encuentro fue una fiesta.

 

Energía. Los partidos de fútbol fueron una constante durante toda la mañana y no importó ni siquiera el viento.



Se habilitó 4 espacios para canchas de fútbol. Los partidos, que se jugaron con equipos conformados por chicos de las 10 instituciones presentes, fueron organizados según la edad. A ellos se sumaron los jugadores de las inferiores de Trinidad.

Pero no todo fue fútbol. Además hubo un sector en las tribunas donde las nenas podían maquillarse y los varones se caracterizaron de sus héroes favoritos. El playón del ingreso sirvió para que las nenas despuntaran el gusto por la zumba. El broche de oro fue un choripán.