Los teléfonos son robados porque son valiosos, pero se piensa bien, los datos que contienen se harán más lucrativos una vez que se estén usando como billeteras electrónicas. El problema es que, a diferencia del sitio web de un banco, se utiliza el teléfono durante todo el día, haciendo que el uso de una contraseña una y otra vez sea tan poco práctico que pocos usuarios se toman la molestia de bloquear sus teléfonos de esta manera.

Una solución posible consiste en la biometría. Teléfonos con un escáner de huella digital. La así llamada biometría pasiva en un celular, le permite reconocer a su dueño basándose en cosas que el mismo hace todo el tiempo.

Para que la biometría pasiva funcione, cuantas más mediciones de su dueño pueda reunir, mejor. Esto se debe a que todos los sistemas biométricos tienen ciertos falsos positivos/falsos negativos, y cuando uno falla, uno secundario puede asumir el control para llevar a cabo la verificación, lo que garantiza que el usuario se enfrente a una molesta contraseña real del sistema con la menor frecuencia posible.

El análisis del andar es un método probado dentro de la biometría pasiva: el modo de andar de cada ser humano es muy personal y resulta difícil de imitar.

Los sistemas antiguos utilizaban el análisis visual o placas de presión en el suelo para determinar el modo de andar de una persona. Ambos sistemas son buenos para la defensa de bóvedas de diamantes e instalaciones militares, pero no para los teléfonos inteligentes.

Afortunadamente, los teléfonos inteligentes modernos tienen pequeños acelerómetros MEMS piezorresistivos incorporados. Estos sistemas pueden medir la aceleración en tres dimensiones (x, y, z) lo que los hace perfectamente adecuados para el análisis de los giros en tres dimensiones de las piernas al caminar por la calle con el teléfono en el bolsillo.

Por primera vez, un grupo de investigadores fue capaz de usar el acelerómetro incorporado en un teléfono inteligente para analizar la marcha y su trabajo sugiere que, con mayor refinamiento, una de las formas en que el teléfono podría saber que está en las manos adecuadas sería simplemente analizando pasivamente el estilo de caminar de su portador.

Desafortunadamente, por ahora sólo fueron capaces de lograr un 20 por ciento de Igualdad de Tasa de Error (EER), lo que significa que una vez de cada cinco, el teléfono ha registrado ya sea un falso positivo o un falso negativo a la hora de determinar la identidad del usuario. Y eso es con el teléfono en una funda en la cadera, orientado de la misma manera cada vez.

Sin embargo no hay ninguna razón intrínseca por la cual esta tecnología no pudiera ser ajustada. Y si los teléfonos inteligentes del futuro incluyen acelerómetros con índices más altos de toma de muestras, eso ayudaría aún más. El acelerómetro en el teléfono inteligente Android G1 utilizado para este experimento toma muestras de la aceleración 40-50 veces por segundo.

De hecho, la combinación definitiva incluiría el análisis de la marcha, el reconocimiento de la voz, la activación de huellas dactilares y, sólo si todas estas mediciones fallan, la introducción de una contraseña. Esto lo vuelve “seguro pero no molesto”, para el propietario. Este enfoque combinado constituiría un "método frecuente de verificación del usuario, sobre la base de una cascada de datos biométricos discretos... de tal modo que el esfuerzo explícito sólo sea necesario si falla la verificación discreta".

Se estima que la tasa de falsos positivos de este enfoque combinado sería del 1 por ciento o menos, cuando se ajusten las cosas. Esto es lo necesarios para proteger los datos valiosos en los teléfonos inteligentes sin necesidad de transformar el uso de ellos en toda una tarea.