El economista local dio un pronóstico optimista: dijo que lo peor de la crisis ya pasó y que la minería se presenta con buenas perspectivas en el corto y mediano plazo, excepto para las empresas exploradoras que deberían esperar hasta el 2010 por el regreso del financiamiento. En entrevista con CUYO MINERO, también consideró que se viene una devaluación del peso una vez pasadas las elecciones del 28 de junio y que esto reactivaría la economía sin pagar el costo de una estampida de precios internos.

¿Cómo se presenta este 2009 en materia económica y en particular para la minería?

-En el caso de San Juan el sector minero es un sector que ya ha madurado una buena parte de sus proyectos de inversión. Ya entró en producción Veladero y es probable que este año entre en producción alguno de los otros dos proyectos que están en marcha. Y la otra noticia es el inicio de Pascua Lama que, de confirmarse, implicaría que de acá a un par de años más, ese nuevo proyecto va a estar aumentando nuevamente la capacidad de producción y de exportación de minerales. Lo cual hace pensar que en el corto y mediano plazo el peso relativo de la minería en la economía provincial va a ser sumamente importante.

Este 2009 con este contexto internacional todavía de alta volatilidad ¿cuánto puede influir en estos factores que usted describe?

-Es verdad que estamos observando una alta volatilidad. Pero si nos fijamos en la tendencia que estamos observando en los mercados financieros, es marcadamente positiva. El índice de la Bolsa de Brasil, el Bovespa, que está fuertemente influenciado por empresas relacionadas con el sector minero, ha aumentado, desde principios de noviembre hasta la fecha, poco más del 50 por ciento los precios de las acciones. Y si nos fijamos en el comportamiento de las acciones, han estado subiendo y bajando, pero siempre con tendencia positiva. La Bolsa de San Pablo ha crecido alrededor de un 52 por ciento en los últimos 6 meses, todo lo cual hace pensar que la crisis financiera ya habría terminado y ahora lo que resta es que termine de acomodarse la economía real.

¿Y los factores internos de Argentina?

-La Bolsa de Argentina tiene un comportamiento similar al de la Bolsa brasileña. De hecho gran parte de los commodities que nosotros exportamos se comporta igual que los de Brasil. El sector minero en sí mismo, yo vislumbro que en los próximos meses y fundamentalmente en los próximos años, va a seguir con un crecimiento importante. Tal vez los precios, sobre todo del oro, no aumenten como lo han hecho en los últimos dos o tres años. Pero a una onza de entre 850 y 900 dólares, los proyectos sanjuaninos son altamente rentables.

¿Igual suerte les espera a los metales industriales como el cobre?

-Y sí. Lo que pasa es que al recuperarse la economía internacional, la demanda de commodities se plantea en términos generales. En ese sentido el resto de los minerales va a tener comportamientos similares a los que estamos viendo con el oro.

El otro factor es el de las fuentes de financiamiento que ha impactado en el ámbito de las juniors, de las exploradoras: ¿qué proyección tiene de revertirse esta indisponibilidad de crédito para las pequeñas mineras?

-El tema del crédito es el más complejo, porque esta volatilidad hace que las tasas de interés sean demasiado altas. Y no hay que dejar de tener en cuenta que el sector minero es un sector de alto riesgo. Son inversiones de muy largo plazo, que maduran al cabo de ocho o diez años. Y a partir de ahí la tasa de interés es fundamental. El costo financiero tiene una importancia relevante. Y eso sí no creo que tenga solución en el corto plazo, digamos en los próximos seis meses. Pero es de esperar que a partir del 2010 esa situación empiece a regularizarse y se pueda hablar de financiación a largo plazo.

¿Influye en la economía de la minería la relación cambiaria que decida sostener el Banco Central?

-Eso es fundamental para cualquier sector que se dedique a la exportación. Por más que la onza esté a 900 dólares, no es lo mismo que el dólar esté a 3,70; que esté a 5 o que esté a 2 pesos. Eso impacta fundamentalmente en los costos internos. En la medida que el tipo de cambio aumenta, los costos nominados en dólares disminuyen. Una devaluación al tipo de cambio –que se prevé para luego de las elecciones- evidentemente va a beneficiar a estos proyectos que van a ver disminuidos sus costos no en moneda nacional pero sí en dólares.

¿Y se prevé que la devaluación se produzca en qué orden?

-En realidad buena parte de las cuentas públicas no están cerrando. Y una devaluación del 15 al 20 por ciento seguramente sería más que suficiente para que la economía se reactive y vuelva a niveles de funcionamiento similares a los que tuvo en el 2005 y 2006. En este momento al tipo de cambio se lo va manejando por cuestiones netamente políticas. Pero una vez que desaparezca el límite de las elecciones es muy probable que el gobierno esté dispuesto a devaluar un poco más rápido la moneda. Una devaluación del 15 al 17 por ciento significaría un dólar a 4,20 o 4,30 pesos, lo cual haría más que competitivo a todo el sector industrial argentino, incluido el minero.

¿Y la inflación?

-Ese es el problema, porque la devaluación lo que hace es alterar los precios relativos. Y a partir de allí hay precios en el mercado interno que van a aumentar y otros no.

¿Salarios no?

-Depende. La devaluación del 2002, que fue prácticamente de un 300 por ciento. Hoy ya estamos hablando de un 370 por ciento.

En el mercado laboral, el ajuste salarial se demoró más de dos años: recién a mediados del 2004 y principios del 2005 los salarios comenzaron a incrementarse con un ritmo relativamente alto. Pero estuvieron dos años y medio, casi tres años, con valores relativamente bajos, que fue precisamente lo que le dio un fuerte impulso a la economía nacional, en especial al sector exportador. Y con una devaluación del 15 al 20 por ciento no creo que vaya a haber un impacto tan fuerte en los salarios, ni siquiera de los bienes que se comercian en el mercado interno.