Ana Ramazzi de Coria es una verdadera pionera en San Juan en cuánto a educación desde pequeños se trata. Ella es una de las primeras docentes en abrir un jardín de infantes o como a ella le gusta decirle a su emprendimiento, un ‘prejardín” para chicos desde los 2 años. Si bien en estas épocas ya no es una rareza ver a estos petisos con guardapolvo y mochila cargando una merienda, tampoco es lo más usual ni hay demasiadas alternativas en la provincia. De todos modos vale aclarar que la iniciativa de Ana con su famoso ‘Lagarto Juancho” -luego devenido en Colegio Integral Independencia- fue desde sus inicios todo un riesgo porque se inauguró en 1977 y en el ’79, abrió la sala de 2.
Tanto ella como sus dos hijas mayores en quienes delegó todas las instancias institucionales -de hecho Romina (la segunda) es la directora del Nivel Inicial mientras que Tatiana (la mayor) es la Representante Legal- están convencidas que su propuesta tiene más beneficios que desventajas y que además los logros a esa edad son muchísimos. ‘Durante muchos años hemos sido criticados. La gente no entendía como un chico podía ir al jardín tan chiquitos. Con los años y la experiencia los papás fueron descubriendo por qué era importante pero a su vez una oferta interesante para sus hijos. El Lagarto nunca fue una guardería porque jamás mezclábamos niños de diferentes edades. Acá los de dos están con sus pares en su sala, con su maestra, sus auxiliares y sus docentes especiales. Hoy el Ministerio de Educación de la Nación está proponiendo la obligatoriedad de la escolarización a partir de 3. Nosotros somos unos adelantados, somos el único colegio en San Juan que tiene sala de 2 años”, dice Ana que confiesa que los suyo fue a fuerza de estudiar, leer mucho e inclusive viajar para ver de cerca propuestas similares en Chile.
‘A fines de los ’70 era impensado que haya escuela para niños tan chicos, eso que en Buenos Aires habían empezado a incorporarse en 1953. En Chile vi cómo funcionaban las ‘salas cuna” que era para pequeñitos, pequeñito. Y me encantó para el Lagarto. Claro que para eso tuvimos que construir una currícula adaptada a la edad de los chicos”, agrega.
Según explican Ana y Romina, dos entendidas en la materia, para que tenga sentido que un chico de 2 años esté escolarizado se tienen que dar varios factores: tener un aula con los elementos necesarios para su edad, que haya una maestra que planifique actividades pensadas en su psicología evolutiva y que vaya haciendo propuestas diferentes cada determinado tiempo para que el niño no se aburra. Claro que no deben haber más de 10 niños en la sala y la maestra debe contar con ayuda extra de auxiliares.
‘Que mejor que un niño de 2 años que esté con una docente que cada 20 minutos cambia la actividad, estimulándolo en su lenguaje, en su motricidad fina. Hoy los papás y las mamás trabajan muchísimo y cuando llegan a la casa cansados, difícilmente se pueden dedicar a a jugar, a llevarlos al arenero, a cantar canciones, a trabajar con pinceles, rodillos, esponjas, etc, etc. Esto antes quizás lo hacía una abuela. Ahora se hace en el jardín”, asegura Romina Coria y detalla que si desde pequeño se internalizan valores, rutinas, se aprende a compartir, a cumplir con sus responsabilidades, a manejar los tiempos, a respetar los turnos en el juego, se facilitan muchas tareas propias del crecimiento.
La propuesta educativa que ofrece el Integral no se limita a una docente de sala. Sino que incluye clases de inglés, música y educación física. También -pero ya de manera optativa- talleres de una hora, luego de clase, dónde también desde chiquitos, practican deporte (fútbol los varones, hockey sobre césped las nenas), yoga para niños, hacen una huerta orgánica y juegan en inglés en algo que llaman ‘story telling”.
‘Aquí el aprendizaje se vivencia con naturalidad por eso no es de extrañar que en sala de 5 hablen tan bien inglés, si lo han mamado desde pequeños, por ejemplo. Es maravilloso ver los frutos de esta escolarización: chicos que empiezan en el colegio con chupete y terminan a los 18 años. Está comprobado que quienes empiezan la escuela desde chiquitos, llegan con mejor nivel a la universidad. Pero esto no es por ninguna causa extraña. Simplemente porque son chicos que tienen el ejercicio escolar incorporado y porque disfrutan de la escuela”, afirman, vocación y experiencia mediante.

