Cuentan todos aquellos que pasaron por la experiencia de los intercambios estudiantiles que es tan inolvidable para el resto de la vida tanto el hecho de viajar a estudiar a otro país como el convertirse en la familia adoptiva de un estudiante del exterior. Por estos días, los sanjuaninos tienen la posibilidad de comprobarlo por sí mismos: es que justamente están por cerrarse las inscripciones para recibir en casa a uno de estos viajeros de intercambio que promueve la YFU, una organización internacional que se basa en el compartir culturas diferentes a través de la educación y la convivencia.
"Youth For Understanding no se propone solamente el conocimiento de un idioma, como puede pensarse, es compartir la vida, aprender por qué la gente que vive a kilómetros de la casa de uno, tiene determinadas costumbres, cómo es la rutina, la escuela, los rituales de la familia y los amigos. Crece quien viaja y crece quien lo recibe. En definitiva, son dos familias que jamás olvidan esta experiencia", explica Silvia Castro de Bocelli, la delegada de Youth For Understanding en San Juan.
A nivel nacional, la entidad se prepara para recibir dentro de quince días a 63 estudiantes que vendrán de Alemania, Australia, Bélgica, Dinamarca, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Holanda, Hungría, Lituania, Noruega, Nueva Zelandia, República Checa, Sudáfrica, Suecia y Suiza. Probablemente alguno de estos extranjeros recale en la provincia por seis meses ó un año, el tiempo que dura el programa de intercambio. Todo depende si aparecen anfitriones a nivel local.
La pregunta del millón es ¿quién puede ser una de esas familias? Y la respuesta es sencilla. Según explica, Silvia Castro, "todo aquel grupo familiar que tenga ganas y una cama para recibirlo. La habitación donde se aloje puede ser compartida ya que no hacen falta mayores comodidades que las que se tienen en cada casa. No hace falta modificar el estilo de vida. Eso sí, la familia se hace cargo de las comidas y de encontrarle un lugar en la escuela, ya que los chicos siguen estudiando. De hecho, hay convenios con determinados países, donde les validan el año y no pierden lo que hicieron fuera de su lugar de origen", cuenta la docente de inglés y actual directora del Instituto Saint John’s, entidad que sirve de base para el programa. Silvia cuenta en base a su propia experiencia ya que en el 2001 recibió a un chico de Australia en su casa.
Los estudiantes que llegarán en los próximos días a la Argentina -como así también los que eligen otras partes del mundo para hacer su experiencia- tienen entre 15 y 18 años. Tanto las familias que los reciben como los viajeros completan encuestas escritas y responden a entrevistas personales sobre sus preferencias. Por ejemplo, los extranjeros dirán si tienen problemas o no en convivir con hermanos menores, si les molesta que en la casa hayan mascotas o si sus nuevos familiares deben ser de tal o cuál religión. La familia anfitriona, por su parte, también dejará las cosas en claro: si debe pedir permiso para salir, si le permitirán fumar o no, entre otros requisitos.
Estas herramientas son claves para la selección de la familia y la ubicación del viajero, respecto de sus expectativas, necesidades y gustos. De todos modos, si la elección no hubiese sido la acertada, siempre se puede cambiar de casa. De eso se ocupa la delegación del programa.
Según está definido en sus bases, los objetivos del programa del YFU son poner en práctica los valores de tolerancia, aceptación, generosidad, hospitalidad, a su vez de ampliar los horizontes y la perspectiva del mundo. No podía ser de otra forma, ya que la entidad surgió en Michigan, Estados Unidos, en 1951, como respuesta a los golpes que dejó la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces, cuando Rachel Andresen ideó un sistema para que algunas familias estadounidenses albergaran a chicos alemanes y así demostrarle al mundo como se podían reestablecer los lazos internacionales. YFU funcionó y desde entonces más de 200.000 jóvenes han creado amistad por el mundo e inclusive encontrado nuevas familias a través de esta experiencia. A San Juan la iniciativa llegó en 1970 y no hay registros oficiales ni de los chicos que eligieron este destino y tampoco los sanjuaninos que se sumaron. De todos modos, es una gran oportunidad. Inolvidable.

