En el jardín, la llegada del otoño se destaca por el cambio de color en el follaje de algunas plantas. Mientras que en verano casi todo es verde, el otoño es un juego en la paleta que va desde el amarillo hasta llegar a los marrones, pasando por distintas tonalidades. Hacia fines de marzo, las hojas comienzan a caer e invaden calles y jardines con verdaderas alfombras crujientes. El paisaje otoñal muestra composiciones ricas en matices y texturas inigualables en nuestra provincia. Árboles, arbustos y herbáceas de ciertas especies viran hacia los colores cálidos: amarillo, ocre, marrón, naranja y rojo; algunas hojas adoptan tintes violáceos y negros. Esto se tiene en cuenta en paisajismo porque los focos de atención con elementos de color y textura, son importantes para la vista. Una especie que cambia de tonalidad según la estación, colocado en el lugar preciso, puede llegar a lograr mucho más efecto que mil plantas y flores juntas. Se deduce así que a la hora de diseñar, armar o cambiar, debemos tener conocimientos de las variedades de especies y de su comportamiento de vida. Es observar en la naturaleza este juego, es mirar en las revistas, o en las oportunidades de salida esta sensibilidad de componer.
