En tiempos de cuarentena el campo debe seguir su ciclo natural, no entiende de pandemias y es por ello que también las noticias del sector agroindustrial siguen surgiendo.


En este caso se trata de la minería aplicada al agro orgánico, que no es la gran o mega minería, sino la desarrollada por pymes familiares como Dománico y Asociados, donde los ingenieros Eduardo Dománico padre e hijo batallan día por día para colocar los minerales de sus canteras no solo en el campo argentino, sino también en el mercado internacional, como lo venimos cubriendo en Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO.


Y es que el uso de tierras diatomeas en la conservación y preservación de arroz y trigo certificados orgánicos de Entre Ríos y Bahía Blanca: "estamos incursionando en el mundo del arroz orgánico con una empresa que ya en Bahía Blanca lo probó exitosamente en trigo certificado".


Señaló que "se trata de empresas que se van reconvirtiendo del sistema convencional a sistemas más amigables con el medio ambiente, no solo por convencimiento y diferenciación comercial, sino cada vez más por exigencias marcadas de los mercados internacionales".


Esqueleto

 


Cabe recordar que "la tierra de diatomea es un compuesto mineral presente naturalmente como sedimento en nuestra cordillera de algas unicelulares fósiles que habitaron los lagos y mares existentes en estos solares hace millones de años", explicó Eduardo Dománico hijo.


"Básicamente es un esqueleto de sílice con unos 28 oligoelementos incluidos en sus intersticios u orificios, dándole diferentes virtudes a la diatomea para distintos usos en diferentes mercados", explicó Dománico agregando, "en este caso del arroz y el trigo, permite controlar los insectos en el momento de ensilar, a partir de su poder secante. Es decir por su estructura rompen la quitina o se insertan en las braqueas de estas plagas y al poder absorber hasta 8 veces su peso en líquidos, deshidrata los gorgojos larvas y otras plagas".


"En realidad tiene cada vez más usos en las industrias alimenticias y de farmacopea por su inocuidad alimentaria y la posibilidad de actuar como aglutinante en algunos casos o como tierras filtrantes en otros", indicó Dománico indicando que "en el caso de los cereales se dosifican con una noria de diseño propio de uno a tres kilogramos por tonelada de granos y con esta dosis se controla el adulto y la larva de cualquier tipo de gorgojo".


"Los gorgojos tienen 14 de días gestación para romper el huevo. El producto actúa sobre la larva y el insecto, por lo que en un máximo de 28 días los granos son considerados libres de estos insectos", indicó el empresario, afirmando luego "las investigaciones realizadas nos permitieron contar con granos almacenados hasta seis meses".


Hoy en San Juan, ejemplo, cada día son más las empresas paseras que usan la diatomea en la conservación de sus racimos y granos de uva desecados.


"Hoy en ganadería por ejemplo, utilizan este mineral para absorber las aflatoxinas y mico toxinas presentes en los granos y alimentos balanceados, sustancias derivadas de focos fúngicos y que son altamente cancerígenos en animales y personas", explicó entre otros usos en distintos países del mundo.



Fertilización y riego

 


Pero además, "por sus diferencias de compactación las diatomeas presentan en sus estructuras numerosos componentes minerales y 28 oligoelementos como el calcio, cobre, potasio, sodio y magnesio entre otros; vitales para el crecimiento y desarrollo de los vegetales", explica el ingeniero Dománico agregando, "por lo que son tremendamente útiles para la fertilización en la agricultura".


Y destacó su rol en la conservación del riego y estructura del suelo: "La diatomea tiene compuestos de la sílice amorfa permite mejorar la calidad y productividad de las cosechas agrícolas por diferentes motivos. Primero por que refuerza hojas y tallos. Segundo, porque preserva el suelo contra la erosión eólica e hídrica y por ende ayuda al desarrollo radicular y finalmente incremente la resistencia a las sequías de las plantas al incrementar la capacidad de retención de líquidos en un 30 a 100% ".


Finalmente marcó la "aceptación y sustancial apuesta de las empresas sanjuaninas por este último factor en un desierto como el nuestro. Permite mejorar la eficiencia de los riegos en un 30 a 100% y ampliar los intervalos de riego sin efectos negativos sobre las plantas".