Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, esbozó un duro discurso el pasado sábado 29 de julio que todavía hace eco en la clase política y dirigencial argentina, y entre otros conceptos destacó:

En la inauguración de la 135° Edición de la Rural de Palermo, saludó a los expositores de San Juan y los ex combatientes de nuestras Islas Malvinas, entre las provincias representadas y destacó: "Enfrentamos muchos problemas. Pero podemos ser optimistas, si trabajamos coordinando nuestras fuerzas. El problema del campo que suele ocupar los titulares es la sequía. Y es verdad, la sequía nos marcó fuertemente. Pero lo más importante es que la sequía deja al desnudo, más que nunca, problemas más profundos que ella. Han quedado al descubierto las pésimas políticas agropecuarias que los gobiernos han instrumentado en la Argentina en los últimos 80 años".

Para Pino el Estado "debe trabajar para abrir mercados, irrumpe con intervenciones oportunistas, como las cuotas de exportación, la prohibición de importaciones indispensables, la manipulación de los fideicomisos, o los acuerdos prebendarios y proteccionistas con ciertas empresas. Intervenciones que falsean costos y precios, encadenan la libertad de comercio, y desalientan cualquier plan de inversión o crecimiento. Los costos de la producción aumentan y el crédito a largo plazo desaparece. Las relaciones de trabajo se ven afectadas por una anacrónica legislación laboral que fomenta la industria del juicio".

Y finalizó cuestionando al sector: "Estamos eligiendo, ya, a servidores públicos a quienes confiaremos el rumbo del país. ¿Cuándo será el día en que un gobierno saliente no deje al siguiente un campo minado de problemas por estallar? ¿Cuándo será el día en que el gobierno que asuma no se cruce de brazos quejándose de la famosa "pesada herencia recibida?". 

"A los nuevos elegidos, y a toda la clase política, les vamos a exigir la construcción de un país donde haya un futuro para cada argentino".