Paso a paso. El objetivo de los expertos de INTA es comenzar la especialización de los productores. A futuro se espera ampliar los varietales a Syrah y Malbec.

 

Elaboran vinos por tradición, con el estilo que se pasó de generación en generación pero desde este año buscan dejar atrás el tradicional Patero y dar los primeros pasos hacia una calidad mayor para apuntar al mercado interno de La Rioja con su Torrontés.


A grandes rasgos el presente de la cooperativa “San Bernardo”, de la localidad riojana de Guandacol, en el límite con San Juan y zona de influencia de mina Gualcamayo. 


Fue precisamente a través del Seminario de Alianzas de Minas Argentinas –MASA- con el que resultaron acreedores de un equipo de refrigeración para la elaboración, una bomba de trasciego (son bombas especiales para pasar el vino de un ligar a otro) y tres serpentinas, el salto tecnológico que necesitaban para elevar la calidad de sus vinos. El equipamiento junto al asesoramiento de la gente del INTA de La Rioja, puntualmente de la Agencia de Extensión Rural del Valle de Bermejo, conforman las etapas iniciales de un proyecto que apunta a la conformación de una bodega de vinos artesanales. 


“El equipo de frío no sólo les permite ampliar la producción sino que será con lo que podrán marcar la diferencia en cuanto a la calidad, sobre todo en una zona caliente como la nuestra para que en la fermentación no se pierdan los aromas de la uva”, explicó a CUYO MINERO Luis Brac, jefe de la estación del INTA e ingeniero en Recursos Naturales Renovables para zonas áridas.


En esta primera partida se logró la elaboración de 800 litros de vino, lo que equivale a unas 1300 botellas de 750 cc. Capacitación mediante, los productores incorporan sus primeras herramientas para manejar la maquinaria de producción masiva y porque a futuro lo que también se pretende es que puedan utilizar sus competencias para brindar servicios de elaboración a otros productores. A su vez, la intención es que puedan inscribirse en el INV bajo la categoría de productores artesanales (elaboración de hasta 5000 lts de vino) y así sentar bases para comenzar una inserción concreta en el mercado. “El desafío será lograr un espacio en el mercado interno, con un vino con todas las características de un vino seco, que es lo que expresa la variedad de este Torrontés blanco”, detalló el experto.  


Según el ingeniero, ya iniciaron gestiones para a través del Ministerio de Desarrollo de la Nación para la adquisición de un tanque de acero inoxidable y filtros, a fin de poder complementar el equipamiento existente. 


Hasta el momento en la localidad de Guandacol y alrededores los productores vitícolas elaboraban vino casero para consumo propio y ocasionalmente comercializan en alguna exposición a nivel local. Muy pocos establecimientos están inscriptos en el INV; aun así el vino se inserta en el mercado que ofrece el turismo que llega a la zona para conocer el Parque Nacional Talampaya o la Reserva Provincial Laguna Brava y en mercados provinciales como ferias y exposiciones.