Sí seguro que estarás ansioso por la llegada de la primavera ya que, definitivamente, es el mes en que nuestra huerta y jardín nos regalan los mejores paisajes, aromas y flores. Pero hay muchas tareas por delante que debes realizar para que tus plantas crezcan fuertes y sanas para que pasen los meses de calor.
Debes saber que te encuentras en los últimos días, si algo quedó sin podar o limpiar tanto en arbustos, cercos, árboles ornamentales, es más con las temperaturas reinantes ya aparecieron muchos brotes. Para hacer esto procura revisar el clima, para que todo esté en condiciones y puedas hacerlos sin problemas. Recuerda que una vez limpio debes fumigar tus plantas y luego comenzar con el laboreo de la tierra, esto es fundamental para aportar micro y macro nutrientes al sustrato.
A raíz de los cambios de temperaturas es cuando aparecen las plagas, no te canses de ver tus plantas y observarlas, ya que los insectos aparecen en esta época.
También es el momento indicado para la realización de almácigos y la plantación de bulbos. Durante esta época se deben plantar las hortalizas que, durante el verano, nos darán nutritivas frutas y verduras.
La plantación de agosto en el huerto: Es momento de plantar: acelga, ajo, ají, albahaca, apio, arvejas, berenjenas, remolacha, ciboulette, espinaca, lechuga, perejil, rábanos, tomate, zanahoria, repollo, , zapallito, etc.
Una vez finalizada la poda, la limpieza del jardín, la fumigación y el laboreo de la tierra, estamos en condiciones de darle el alimento que necesitan las plantas.
¿Cuáles son las diferencias entre abono orgánico e inorgánico?
Dentro de los abonos orgánicos, hay algunos de uso habitual que son un auténtico alimento para la tierra. El estiércol, por ejemplo, es uno de ellos. Procede de los excrementos fermentados de los animales y, como es muy rico en nitrógeno, resulta muy eficaz.
El compost es un abono vegetal que se produce cuando se descomponen restos orgánicos del jardín, como ramas y hojas, o de la casa (peladuras de hortalizas, frutas, etc.).
Otros abonos orgánicos son el humus de lombriz o la turba, una materia que también procede de residuos vegetales, muy rica en carbono.
Los abonos inorgánicos o minerales, están formulados de forma industrial con una combinación de nitrógeno, fósforo y potasio en alta concentración, por lo que resultan muy eficaces a la hora de aportar nutrientes a las plantas. El nitrógeno favorece el crecimiento de las plantas. El fósforo hace crecer las raíces, mientras que el potasio contribuye a mejorar la floración. Además, suelen llevar micronutrientes (magnesio, zinc, hierro, etc.). Este tipo de abonos sirven para mantener la tierra del jardín con un nivel óptimo de fertilización. Pueden ser universales, para todo tipo de plantas, o específicos para un determinado conjunto de especies.
Los distintos tipos de abonos no son excluyentes, pudiéndose combinar ambos. Se puede utilizar un abono orgánico para preparar un suelo y un fertilizante inorgánico en momentos adecuados de cada planta en particular.

Elige el que necesitas
Existen abonos inorgánicos que están especialmente diseñados para un tipo de plantas concreto.
– Para plantas acidófilas: como hortensias o camelias, con alto contenido en hierro.
– Para rosales: les ayuda en la floración. Contiene nitrógeno, para el desarrollo de las hojas, potasio para protegerlas de muchas enfermedades, y magnesio que potencia la fotosíntesis de las plantas.
– Para plantas verdes: con potasio y hierro que mantiene el verdor.
Cómo utilizar correctamente el fertilizante adecuado
Los fertilizantes son uno de los recursos más importantes utilizados en el jardín. Un uso sostenible de los fertilizantes además de mejorar el rendimiento de la planta debe perseguir el desarrollo que tienda a asegurar la seguridad alimentaria, así como conseguir un mantenimiento sostenible de los suelos y la preservación del medio ambiente.
¿Qué hay que tener en cuenta para utilizar correctamente el fertilizante adecuado?
1 – Conocer o identificar cuáles son los nutrientes que necesitamos en el fertilizante. Esto depende del tipo de suelo, del tipo de cultivo, aunque los elementos esenciales son los mismos para la mayoría de las plantas, cada tipo de planta tiene distintos requerimientos. Y, del momento de crecimiento o desarrollo de la planta (justo tras la siembra, en floración, en desarrollo del fruto, etc).
2 – Conocer la cantidad de cada nutriente que necesitamos en el fertilizante. Es importante conocer la dosis y el número de aplicaciones. De nuevo, la cantidad de fertilizante dependerá del momento de desarrollo de la planta, el tipo de suelo y el tipo de cultivo.
3 – Suministrar el fertilizante en el momento en el que se necesita. Para un aprovechamiento óptimo por parte del cultivo y minimizar la posibilidad de contaminación del medio, la fertilización debe realizarse en el momento precioso en el que la planta lo necesite y lo vaya a absorber. Esto es especialmente importante para nutrientes como el nitrógeno, que lixivian fácilmente (son absorbidos por la tierra y arrastrados por el agua hacia capas profundas del terreno, no accesibles ni utilizables por la planta, y con alta probabilidad de contaminar aguas subterráneas).
4 – Utilizar el método de aplicación adecuado. Según la forma de aplicación podemos distinguir: aplicación al suelo, aplicación foliar o aplicación mediante la incorporación del fertilizante al agua de riego. Un segundo aspecto es la manera de hacerlo: aplicación en bandas o hileras o puntos localizados, aplicación en toda la superficie (al voleo). Es importante que conozcamos cómo utilizarlo correctamente, debemos considerar principalmente: su composición, momento de aplicación y forma de aplicación en función del punto de desarrollo y características de la planta y el tipo de suelo.
El formato adecuado
Los abonos industriales se presentan en diferentes presentaciones y formatos, para adaptarse a las necesidades de cada planta.
Pueden ser sólidos o líquidos. Los primeros están disponibles en forma de granulados (se van liberando gradualmente), en polvo (se aplican directamente o diluidos), en bastones o pastillas.
Los fertilizantes líquidos suelen ser de efecto inmediato, ya que se absorben mejor. Pueden durar hasta seis semanas. Son los más utilizados para plantas de interior.
Conclusión
No se trata de fertilizar a lo loco todo el jardín, ya que las necesidades de las plantas de flor, por ejemplo, no son las mismas que las del césped o las de las hortalizas del huerto. También hay que tener en cuenta el clima de la zona (si es lluvioso o muy seco), el tipo de suelo, el agua de riego, etc.

