Todo hacía pensar que Armando Rosales sería un "gallina” más, viniendo de una familia materna (con primos, tíos y hermanos) de River "a rabiar”. Sin embargo, el azul y el amarillo lo impactaron desde chico. Quizás influyó el ir a ver con 5 años a la cancha a su tío, Gabriel Trujillo, un reconocido jugador del entonces Boca Junior de Villa Krause (ahora Unión). "El era de River, pero jugaba en Boca de San Juan. Yo era tan inocente que pensaba que era lo mismo”, dice el doctor Rosales que en su propio consultorio de la Avenida Rioja tiene un altar para el club de sus amores, donde exhibe con orgullo todo el merchandising habido y por haber del mercado.
Ser de Boca fue algo que siempre lo llenó de alegría. Como esa vez que gritó ante toda la parentela, en 1962, la atajada de su ídolo Antonio Roma al brasileño Delem y fue uno de los tantísimos triunfos de Boca ante River ó cuando en pocas horas decidió viajar a Japón en el 2000 para seguir a la formación que le permitió celebrar el ser campeón intercontinental. Sólo por citar algunos ejemplo de los miles que podría enumerar.
Quizás su mayor satisfacción la alcanzó en el 2003 cuando se ocupó en persona de buscar a amigos y conocidos tan fanáticos como él para cumplir con un sueño: hacerse socio del club y con el carnet en mano, poder armar la Peña de Boca local, una de las 300 que hay repartidas en el mundo. Fue el primer vicepresidente de la filial y al cabo de un tiempo y hasta el día de hoy -por ganar elecciones consecutivas- es el presidente de la única entidad de hinchas que además de juntarse a ver partidos por tele y cenar, también viaja para seguir al equipo, que supo tener en el 2007 una escuelita de fútbol para chicos que en algunos casos fueron probados para las Inferiores. Pero no es todo. Buena parte del tiempo lo dedican a tareas solidarias, siempre con el apoyo del ex jugadores, técnicos y dirigentes del club. Por ejemplo, son la única peña del interior del país en entregar becas de dinero con ayuda de Boca Social y del Banco Francés. Este año serán 25 beneficiarios con 700 pesos por mes (de julio a diciembre). Además son únicos también en organizar campañas de donación voluntaria de sangre. Lógico su presidente es médico y conoce más que nadie la necesidad de contar con dadores ante una emergencia. Entonces, que mejor que contar con sangre bostera, mas pasional que ninguna otra. Hay 150 xeneixes sanjuaninos que ponen el brazo cada vez que hace falta.
