UNO de los primeros pasos del cambio: pasar a riego presurizado. Partes: válvula de aire (naranja), regulador manual sobre válvula hidráulica (centro), piloto (azul) y llave 3 vías (derecha).

 


El cambio es permanente, en toda actividad. Y por ende hay que tomar precauciones para la planificación de los alimentos en el futuro. Las grandes potencias lo tienen por política y apuntan todas sus acciones para ese lado. Con más de 7 mil millones de habitantes en el planeta en la actualidad y un total aproximado de acuerdo al crecimiento demográfico de 10 mil millones para el año 2050, con Asia y África con el mayor aumento -80% de la población vivirá en estos continentes-, Argentina debe entrar en esa planificación estratégica y asimismo San Juan.

Esta semana Suplemento Verde edita una nota a futuro, pensando en cómo deben encaminarse las acciones mancomunadas hacia la obtención de los alimentos necesarios para la población, pasando de la faz básica primaria a una de mayor calidad, con valor agregado y terminaciones en industrias ubicadas en nuestra geografía.

Debemos pensar San Juan. Y apuntar al año 2050 o mejor, al 2080.

La crisis, tanto del transporte, que estalló fuertemente esta semana con los camiones, que por el aumento del dólar subió un 6,6 % sus costos en julio, como la de la energía, tanto por los tarifazos de la luz y el gas, limitan severamente las enormes posibilidades de las producciones locales de una decena de hortalizas, media docena de frutas, y agroindustrias del vino, aceite y conservas, entre otros productos. 

Las pymes locales no pueden avanzar con la forma actual de trabajar. Hay una falta de competitividad "argentina" que lentamente va relegando a sectores que se quedan y luego no pueden salir; un caso local que puede nombrarse es la uva de mesa para exportación, que fue devorada en las últimas temporadas por Chile y luego Perú; y sin ir más lejos, la cebolla de Jáchal, que se quedó en rendimientos, y sólo obtiene el 25 % del total que cosecha por hectárea la zona de Bahía Blanca, que creció en manejo, tecnología, clasificación y exportación.

Las energías renovables y los biocombustibles entran aquí, para ello hay que sumar la eólica, los parques de paneles solares, generadores con aspas, bioetanol, etc., toda aquella tecnología que permita ahorrar y generar. Y la hidráulica.
Esto, vinculado directamente con la distancia a Buenos Aires, superior a los 1.000 kilómetros, con su gran puerto y mercado, hacen que para el futuro, sea conveniente dividir el país en dos, literalmente partido al medio desde el punto de vista logístico; y a la franja Oeste le va a convenir salir mayoritariamente hacia el Océano Pacífico, vía puertos chilenos y provincias cordilleranas; y al sector Este, que transporten su mercadería hacia región pampeana, mesopotámica y Océano Atlántico. Un flete en contenedor, para exportar, es y será más barato que un camión de Cuyo a la capital argentina.

Suelo y agua

Para pensar en alimentos, tanto en la producción como en la posterior comercialización, debemos tener en cuenta dos factores fundamentales: suelo y agua. En tierras, en nuestra edición sabatina hemos publicado recientemente la importancia de la entrada en acción del Sisinta (Sistema de Información de Suelos del INTA), lo cual es un mapa de suelos de Argentina. Cada Estación Experimental Agropecuaria o sus profesionales por convenios con otras entidades, vuelcan en un software simple y que cualquier agricultor puede consultar, los datos elementales de valores edáficos que caracterizan los suelos, y básicamente los califican en aptos para equis cultivos en tal zona.

Esto es información elemental, en el caso de San Juan, viene agendando cifras desde la época del '80 de grandes mentores locales de edafología del INTA como Teodoro Castro y Eduardo Masanés. Como los datos de suelo no cambian, esos registros, más los obtenidos posteriormente, en calicatas hechas por todo San Juan por el equipo de Mario Liotta, Germán Babelis y Facundo Vita, dan un panorama mucho más claro para saber por ejemplo, donde plantar olivos, y no fracasar. Además, con evaluación climática de tierras, se puede saber hoy, que sólo el 20,5% de las tierras del Valle de Tulum son aptas para olivicultura. Estos datos son valiosos, ya que evitan fracasos, como fue el 60% de las plantaciones realizadas bajo la Ley de Diferimientos Impositivos, en zonas de nula aptitud de desarrollo de ese vegetal.

Pasando al tema hidroenergético, es crucial pensar a futuro la optimización del aprovechamiento de los nuevos diques. Luego de consultas realizadas por periodistas de este medio a especialistas, se puede estimar que Punta Negra tiene disponibilidad para unas 12.000 hectáreas; Caracoles para 16.000 hectáreas; Tambolar tendrá para 18.000 hectáreas; Campo Grande-El Acequión para 20.000 hectáreas; Caballo Anca para 5.000 hectáreas; Gualcamayo para 8.000 hectáreas y el Parque Agroindustrial 25 de Mayo (ex Colonia) para unas 5.500 más. Son 85.000 hectáreas que se sumarán a las 90.000 actuales y seguramente las tecnologías a desarrollar permitan hablar en el 2080 de 300.000 hectáreas cultivadas en San Juan.

Potencial hay. Como se ve en los números. Estudios también. Es primordial planificar concientemente a futuro, con visión estratégica y astucia, acciones a desarrollar, apuntando a mejoras para las próximas décadas. El riego por goteo es uno de los pilares a ampliar en San Juan.

Como parte de la estrategia a futuro, hubo una capacitación que brindaron la Dirección de Asuntos Vitivinícolas y la Dirección de Riego y Contingencias Climáticas y Economía Agropecuaria junto al INTA San Juan. Ellos realizaron una primera jornada sobre reconversión a riego presurizado, destinado a productores. El secretario de Agricultura, Ariel Lucero Reinoso, junto a los directores Fioravante Da Rold y Juan Manuel Gioja, expresaron la relevancia de incentivar a pasarse del riego tradicional al goteo. Y Mario Liotta, con vasta experiencia, explicó detalles importantes, sobre todo ventajas de uso. 

Desde la década del 90 ha tenido una expansión importante en las zonas bajo riego de San Juan con 25 mil hectáreas irrigadas por este sistema. Volcarse a este sistema no es una opción, ya es una necesidad.

Este sistema presurizado además de vid mesa, pasa y finas de vinificar, se ha aplicado con éxito en olivos, almendros, pistacho y en hortícolas, principalmente en tomate, ajo, zapallo y semillas.

Los profesionales destacaron en la charla que se denomina riego presurizado porque el agua se distribuye y se conduce por conductos cerrados a presión. El agua se aplica en forma de goteo por medio de goteros o en forma de lluvia: aspersión y microaspersión. Es de alta frecuencia porque el sistema permite regar desde una a varias veces por día, todos los días o cada algunos días, dependiendo del tipo de suelo y las necesidades del cultivo. La posibilidad de poder aplicar con alta frecuencia mejora las condiciones de humedad en la zona de raíces. Al mantenerse constante una humedad elevada exige un esfuerzo menor a la planta, aumentando los rendimientos y la calidad.

Indicaron que las partes del sistema son la fuente de agua; reservorio; cabezal principal; tuberías de conducción; cabezales de campo y laterales de riego con emisores. El volumen de los reservorios se calcula en función de la oferta de agua y la demanda de los cultivos en el mes de mayor requerimiento.

Las tuberías de conducción se fabrican de policloruro de vinilo (PVC) para tuberías primarias, secundarias y terciarias especificadas por clase 4, 6 y 10 que resisten presiones de 4, 6 y 10 bar respectivamente. Las tipos cloacales (blancas) no resisten presiones. Los diámetros 32, 40, 50, 63, 75, 90, 110, 140,etc... y se fabrican de policroruro de vinilo (PVC) para tuberías primarias secundarias y terciarias. Estas están especificadas por clase 4, 6 y 10 que resisten presiones de 4, 6 y 10 bares respectivamente. Las blancas tipos cloacales no resisten presiones.

El zanjeo se realiza para tuberías principales entre 0,80 y1,50 metros y las tuberías secundarias entre 0,50-0,70 centímetros. Para la instalación para tuberías 110 mm o mayor se requieren juntas de goma y para diámetros 90 mm o menor el pegamento para PVC .Para instalaciones terciarias se requiere mechas de distintos diámetros perforación del caño a 16 mm conector inicial de 16 mm y líneas en terciarias cada 70 centímetros. Los laterales de riego son de polietileno: Flexible y resistente al sol (UV) Diámetros: 16 y 20 mm, los más usados. 


Ventajas del riego por goteo


1. Eliminación de las pérdidas por conducción.

2. Se elimina construcción de acequias, borrado, mantenimiento y obras de arte de conducción y derivación.

3. Ahorro de agua, al ser riego localizado se riega solamente lo necesario. El riego superficial o a manto siempre pierde agua por debajo de la zona de raíces.

4. Incremento de la superficie cultivada determinado por el ahorro de agua y el aumento de la eficiencia. Con un mismo volumen de agua disponible 30 a 40 % de aumento de la superficie.

5. Utilización de terrenos marginales.

6. Régimen de humedad cercana a la capacidad de campo (humedad fácilmente utilizable).

7. Menor presencia de malezas.

8. Humedecimiento del suelo en forma parcial. En vid, olivo y frutales Aproximadamente 1/3 .

9. Agua filtrada, libre de semillas.

10.Ahorro en herbicidas.

11.Menor laboreo del suelo.

12. Aplicar fertirriego. La posibilidad de poder fertilizar continuamente y cuando se desea a través del sistema. Se incrementa la eficiencia de aplicación de fertilizantes. Se economiza en productos y mano de obra.

13.Incremento de la producción y calidad.Se logra un desarrollo del cultivo en menos tiempo y más uniforme.

14.Se logra un desarrollo del cultivo en menos tiempo y más uniforme.
 

El mejor momento para que se realice el cambio de riego común a goteo es, independientemente de la variedad y la edad del cultivo, durante la temporada de receso (desde abril hasta julio).


Costos
 

Los precios en dólares por hectárea en uvas de vinificar, a 2,5 metros por 2 metros, con una lamina máxima diaria de 7 mm, sin incluir bombas, perforación, y/o reservorio e instalación eléctrica es de 2.500 para una superficie hasta 5 hectáreas; 2.250 dólares hasta 20 hectáreas y de 2.150 dólares hasta un viñedo con 50 hectáreas.