Aún el más organizado de los viajes, ya sea a un distante y costoso país o un corto descanso en tierra limítrofe, puede arruinarse por contraer alguna enfermedad, la pérdida del equipaje, un accidente vial o un robo de documentación. Distintos idiomas, costumbres o leyes pueden transformar lo que en nuestro propio país hubiese sido algo menor y de fácil solución, en una pesadilla. En estos casos, lo más estresante suele ser no tener la facilidad de conseguir la adecuada ayuda local, en el propio idioma, en cualquier momento del día.

Los servicios de asistencia al viajero proveen exactamente eso:

Resuelven el problema, se hacen cargo de los gastos generados, en cualquier momento en que sea necesario, permitiendo retomar el viaje con la tranquilidad del problema resuelto.

La diferencia fundamental es que en el caso de un seguro de viaje eres Tu quien debas buscar por tu cuenta los servicios médicos que requieras, la mayoría de las veces en un idioma distinto, y tomando las decisiones pertinentes sobre los hospitales a los que recurrir y los especialistas a los que consultar dentro de una nómina otorgada por el seguro y, lo más riesgoso, deberás incurrir en los gastos que sean necesarios y eventualmente solo procurar el reintegro cuando

regreses a tu país.

En cambio, el servicio de Asistencia al Viajero contempla atención las 24 horas, los 365 días del año, en tu idioma de origen.

Es el prestador de asistencia quien se ocupa de tomar las decisiones, y en la mayoría de los casos los costos se cubren directamente con el médico u hospital, por lo que tu no debes preocuparse por los gastos. Los servicios de asistencia cumplen el rol de red de contención de la que careces cuando viajas y debes desenvolverte solo en un país extraño.

Cuando no posees esta asistencia, puede no pasarte nada, pero de la misma forma una simple reacción alérgica, una perdida de equipaje o una demora del avión pueden costarte mucho dinero o hacer de tu viaje una pesadilla.