Uchuva, uvilla, aguaymanto, tomate de los incas o physalis; son muchos los nombres con los que se conoce a esta exótica superfruta que muchas veces suele usarse como ornamento en repostería o alta cocina, pero que tiene mucho más para ofrecer. Es un producto originario de los Andes y se cree que podría ser originario del Ecuador. La zona es Sur de Quito, en la provincia de Pichincha. El cultivo se desarrolla entre los 2.000 y 3.200 metros sobre el nivel del mar; la altura le confiere al physalis mayor calidad, calibre, coloración y grados Brix, explica Dennis Brito, de Tancay Social Co. Es una firma para promover el desarrollo de cultivos de productos exportables a fin de mejorar los ingresos y las condiciones de vida de los agricultores en zonas deprimidas de Ecuador.
"Tenemos unas 40 hectáreas y producimos durante todo el año, a su vez nosotros también procesamos la uvilla y la vendemos deshidratada cuando el mercado del fresco no es tan conveniente o se encuentra saturado", explica Dennis, y añade: "Actualmente exportamos fruta fresca y procesada a Alemania, Canadá, Estados Unidos y tenemos mucha confianza en que la uvilla ecuatoriana pueda ingresar en mayores volúmenes al mercado europeo". De acuerdo con Dennis, se debe cambiar la forma de comercializar la uvilla. "Hasta ahora, la comercialización se ha enfocado mucho en colocarlo en un estatus de exótico y eso ha limitado su crecimiento; podría ubicarse tranquilamente en la línea de los minitomates. Esto ayudaría, ya que mucha gente al ver su capuchón duda al comprarlo o piensa erróneamente que es sólo un adorno de cóctel. Estamos trabajando con ProEcuador para que en todas las escuelas de gastronomía se empiecen a conocer las bondades culinarias y nutricionales de nuestra uvilla", dijo Dennis.
