Se acercan las fiestas de fin de año y con ello nuestras ganas de contagiar a todo lo que nos rodea con la magia de la Navidad. Si ya has empezado a pensar en las comidas que harás y en cómo decorarás tu hogar, tampoco esperes más para informarte acerca de las plantas de Navidad más tradicionales para estas fechas. Seguro que conoces más de una, pero lo importante es que pongas a prueba tu conocimiento y comiences a escoger los ejemplares que decorarán tu hogar durante las fiestas, pero que además, estas te quedan para disfrutarlas.


Flor de Pascua

No podía faltar la Flor de Pascua o Poinsettia, podríamos decir que es el ícono de Navidad. Está la planta viva en forma vegetal y luego las imitaciones de esta en tela y otros materiales. Como planta se desarrolla mejor en interior, en un lugar que tenga luz natural, lejos de fuentes de calor. No le gustan las corrientes de aire, así que intentar evitarlas. Le va bien el riego por inmersión, que es hundir la tierra (con maceta) en agua a temperatura natural unos 15 minutos. Eso sí, antes de volver a colocarla en su sitio, debes dejar que se escurra bien. Es común que pierda hojas, no pienses que la has matado. Es normal que las pierda para luego volver a brotar. Una sentencia lógica que va a evitar lo que muchos hacíamos al acabar las fiestas es tirar la maceta pensando que somos malos jardineros. Debes colocarlas cerca de una ventana cuando no puedas situarlas en el exterior. A la mayoría de las plantas típicas navideñas no les va bien la luz solar directa, así que colócalas en un lugar fresco y que a veces dé la sombra, pues se podrían quemar sus hojas. Riega cuando cada especie lo necesite y límpiala con frecuencia.


Muérdago

Es otra de las plantas típicas y ocupa un lugar único en la Navidad, tiene siglos y siglos de tradición. Años ha, los druidas ya consideraban la planta del muérdago como mágica y especial porque se mantenía verde durante todo el año. A partir del siglo XVIII el significado adquirió un giro más romántico, pues los escandinavos creían que, bajo esa planta, los jóvenes no podían rechazar una proposición amorosa. La historia del muérdago en Navidad defiende que esta no puede tocar el suelo, sino que debe permanecer colgada como símbolo de protección del hogar. El muérdago o acebo (Ilex aquiflorum) es una especie originaria de la cuenca del Mediterráneo y de Asia que es muy apreciada en jardinería por la especial belleza de sus hojas y frutos, que se muestran con todo su esplendor durante las estaciones frías del año. No se debe confundir con el Viscum album, una planta de crecimiento parasitario que no sólo recibe la misma denominación común de muérdago, sino que también se utilizada como adorno en las casas durante las fiestas navideñas, sobre todo en el hemisferio Norte. El muérdago o acebo, por su parte, se desarrolla como un pequeño árbol o un arbusto dioico (tiene individuos machos e individuos hembras) y puede crecer hasta superar los 10 m. de altura y 4 m. de diámetro. Todos los especímenes son de tallos vestidos desde la base y de copa triangular. La corteza se muestra al principio de color verdoso, pero a partir del segundo año va adquiriendo su tonalidad gris oscura característica. Las hojas del muérdago son brillantes, persistentes, simples, pecioladas, alternas y ovaladas. de color verde oscuro y de consistencia coriácea, con los bordes dentados punzantes (cuando son jóvenes o en las ramas más bajas de los adultos) o lisos (en las ramas altas de los arbustos adultos). Puede reproducirse fácilmente por semillas y gajos, tanto en otoño como en primavera, y prefiere los suelos profundos, ricos en humus y bien drenados. En zonas donde predominan los climas fríos se planta al sol, mientras que en las regiones cálidas es mejor cultivarlo en semisombra. Si ya la tienes puedes elegir una ramas para tener buena suerte en estas fiestas.



Anthurium

Añade un poco de espíritu navideño en tu hogar. Esta planta es ideal para interior y tiene todo el espíritu navideño. Las amplias hojas de color carmesí de esta vibrante flor y sus ramas de color verde intenso la hacen ideal para las fiestas y es en estos momentos cuando está en floración. Se trata de un género de plantas que comprende unas 800 especies distintas, naturales de América tropical (tanto del centro como del sur). Pertenecen a la familia Anthurieae, una familia que incluye un único género, Anthurium, y la especie más común es el Anthurium andreanum, conocido como anturio rojo. Es una planta herbácea, a veces leñosas, y pueden crecer o erectas o bien como rastreras. Las hojas son acorazonadas, coriáceas, de color verde brillante. Y las flores son en realidad una inflorescencia compuesta por una espata de color rojo, verde, rosa, amarillo o incluso negro. Las flores duran unos dos meses, y brotan en verano. Eso sí, para conseguir que duren el máximo de tiempo posible, es muy recomendable que la temperatura se mantenga por encima de los 20 y por debajo de los 30 grados Celsius, y que la humedad ambiental sea alta. Es una de las pocas que puede tenerse en el interior donde haya mucha claridad pero lejos de las ventanas y de las corrientes de aire. En exterior deben colocarse a la sombra, protegidas de los rayos solares.


El tradicional Acebo o pino de Navidad 

Su espacio ideal es el exterior y los climas fríos. Su nombre científico es Picea glauca, no sólo es una de las coníferas más hermosas, gracias al toque blanquecino de sus hojas. Además, su carácter rústico hace de ella una de las plantas de exterior menos exigente y más resistente, sobre todo al rigor invernal. Razones más que sobradas para incluirla entre nuestra selección para el jardín. A pesar de ser una especie de crecimiento lento, desarrolla con el paso de los años un aspecto piramidal sumamente atractivo que nos recuerda al navideño. Un motivo por el que, a menudo, es la respuesta cuando nos planteamos cómo elegir el árbol de Navidad natural. Por un lado, su porte es menor que el de los clásicos abetos de Navidad. Por otro y dado que admite ser cultivado en una maceta de buenas dimensiones, podemos disfrutarlo de año en año sin inconvenientes. Este dónde esté, hay algo que debemos contemplar y que es uno de los cuidados de las coníferas fundamentales. Por su procedencia, la Picea glauca debe estar siempre en un lugar de semi sombra. Aunque es recomendable que reciba iluminación, no tolera el sol directo especialmente en los meses de verano. Tampoco soporta el exceso de agua en sus raíces, por lo que lo ideal es que le procuremos un buen drenaje. Es fundamental que cuente con un suelo con un porcentaje de arena que favorezca la aireación de las raíces y la evaporación del exceso de agua. Además, es imprescindible que tenga un suelo fértil ya que necesita contar con nutrientes para crecer. En los meses de verano, es recomendable que la reguemos cuando caiga el sol y siempre en profundidad para hidratar las raíces. Demanda un suelo rico en nutrientes para poder mantenerse sana y crecer. Si bien no demanda la pauta de fertilizante de otras plantas, sí es interesante abonarla cada cierto tiempo para renovar el suelo e impulsar su desarrollo. Si la tenemos plantada en maceta, podemos administrarle una dosis de abono para plantas verdes en un par de ocasiones al año. Si está plantada directamente en suelo, optaremos por una enmienda orgánica cada dos años. En invierno coloca un acolchado que cubra la superficie de la tierra para ayudar a mantener una buena temperatura de las raíces y, por lo tanto, del resto de la planta. Plántala en una tierra rica en nitrógeno y mantén la tierra siempre húmeda.
El abeto de Navidad es una auténtico emblema de estas fiestas. No sólo en nuestro país, sino que lo es prácticamente alrededor del mundo. Así mismo, este vegetal cuenta con una simbología singular y poco conocida: el abeto representa al árbol de la vida eterna y los adornos que usamos en él configuran los frutos que nos regala la tierra.¸·<