Aunque el corazón siga siendo el símbolo del amor ya se sabe que es el cerebro, el sistema endocrino y nervioso los encargados de dar las señales que dan paso a este sentimiento. También se dice que el amor es ciego, y en esto la ciencia acaba de dar la aprobación más fehaciente. Fueron los investigadores de la Universidad College de Londres quienes captaron imágenes de cerebros enamorados y concluyeron que ante la visión del ser amado no solo se activan algunas zonas del cerebro, como el córtex anterior cingulado, que también responde al estímulo de drogas sintéticas produciendo sensaciones de euforia, sino que las áreas encargadas de realizar juicios sociales y de someter al prójimo a valoración, se inactivan, y las personas se vuelven "ciegas" de amor.
Otra creencia, que tiene mucho de cierto, es que todo entra por los ojos, pero en realidad esta investigación demuestra que " "tendemos a elegir el olor de quienes tienen un sistema inmunológico distinto, y antes de que una persona se fije en otra ya ha construido un mapa mental, un molde completo de circuitos cerebrales que determinan lo que le hará enamorarse de una persona y no de otra. Incluso influye el tipo sanguíneo, pues la atracción suele suceder con las personas del mismo tipo.
Ana María Beltrán, médica sanjuanina especializada en psiconeuroimunoendocrinología, destaca que "la oxitocina, la hormona conocida como del amor, del placer y la fidelidad, está relacionada con patrones sexuales y con la conducta materna y paterna. Hay estudios que indican que con esta hormona presente los hombres se mantienen fieles a sus parejas y está presente cuando se disfruta un orgasmo, tanto en hombres como en mujeres, incluso sus niveles aumentan cada vez que abrazas – o sos abrazado por alguien".
Es así que hay una serie compleja de factores que influyen en este proceso que como se puede ver no está directamente ligado al corazón como en general se piensa.
Atracción
Si hay una etapa que nadie olvida cada vez que se enamora de alguien, es la primera. Esa en la que algunos aseguran sentir mariposas en el estómago o alteraciones físicas inexplicables. Lo cierto es que los estudios científicos indican que en el proceso de enamoramiento los hombres se dejan llevar más por los ojos, y las mujeres por el oído, pero en ambos interviene el olfato, en especial las feromonas, sustancias que diferentes animales secretan y que producen modificaciones en el sexo opuesto y tienen que ver con la atracción.
Después del orgasmo, el sistema límbico del cerebro libera la hormona oxitocina. Según el experto en el tema de la Universidad de Edimburgo, Gareth Leng, la oxitocina ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes. La hormona actúa cambiando las conexiones de los miles de millones de circuitos cerebrales.
"Además afianza el vínculo entre una madre y su bebé, y se produce tanto durante un parto como en un orgasmo. Hace que la pareja se sienta más vinculada y cercana emocionalmente", agrega la doctora Ana María Beltrán.
Cuando ésta se combina con los estrógenos, hormonas femeninas, la mujer se siente cariñosa y conversadora. Pero cuando se mezcla con las hormonas masculinas, la testosteronas, puede provocarle a él una necesidad incontenible de dormir. Si se tienen suficientes relaciones con la misma persona es muy probable que esta bomba de hormonas haga perder la cabeza por alguien.
La feniletilamina (FEA), anfetamina que segrega el cuerpo, es una de las sustancias implicadas en el enamoramiento. Este compuesto activa la secreción de dopamina, neurotransmisor implicado en las sensaciones de deseo y que hace repetir lo que proporciona placer, y produce oxitocina que activa el deseo sexual.
Al inundarse el cerebro de esta sustancia, este responde secretando dopamina, neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que genera placer, norepinefrina y oxiticina, que además de estimular las contracciones uterinas para el parto y producir leche, es un mensajero químico del deseo sexual, y estimula los neurotransmisores que originan al enamoramiento. Tal mezcla de compuestos hace que los enamorados permanezcan horas haciendo el amor o cualquier actividad sin cansancio y que necesiten al otro como una droga y que su capacidad para juzgarla se reduzca a cero.
Monogamia
Después de uno a tres años, la pareja empieza a consolidarse y cae la producción de dopamina, sustancias que aceleran, y las parejas pasan a la "atracción intelectiva". El uno encuentra en el otro mucho más que una persona que lo atrae física y sexualmente y pasa de la etapa en la que se dice "te deseo" a la que se dice "te quiero". Los especialistas afirman que al recibir un abrazo, un apretón de manos o una caricia, el cerebro libera oxitocina, conocida como sustancia química del abrazo, que se descubrió en 1953. La liberan hombres y mujeres al tocarse, abrazarse, y tiene un aumento máximo en el momento del orgasmo, cuando llega a subir hasta 400 por ciento por encima del nivel normal y hace que las personas se apeguen. Otra sustancia es la vasopresina o "sustancia química de la monogamia", que se incrementa y hace que el vínculo se prolongue durante muchos años.
