Desde las nevadas cumbres del Himalaya hasta los valles fértiles del interior pasando por las intrincadas junglas y los dorados desiertos, los paisajes indios son extraordinarios. A esa inusitada belleza se une una fauna única en el mundo, con tigres, rinocerontes de un solo cuerno, búfalos, leones asiáticos, panteras y millones de aves que surcan los cielos durante la época de migración.

Además, India cuenta con paradisíacas playas de arena fina e islas vírgenes de aguas transparentes que hacen las delicias de los amantes del mar.

Hindúes, musulmanes, cristianos y otros muchos fieles de distintas creencias conviven en una sociedad multirracial, ofreciendo un espectáculo que resulta sorprendente a los ojos occidentales.

Turbantes y saris de brillantes colores, templos, mezquitas, iglesias, palacios, peregrinos que se bañan en aguas sagradas, mientras las piras funerarias arden a su lado. Bazares con vida propia, repletos de los más variados productos. Festivales y ceremonias que se celebran cada uno de los 12 meses del año, todo ello envuelto en una hospitalidad, amabilidad y simpatía que caracterizan al pueblo indio.