Hace cien años en la Argentina habían 600 destilerías y alambiques para obtener alcohol, la mayor cantidad provenía de la caña de azúcar y el resto provenía de la actividad vitivinícola. Una empresa contribuía con las dos terceras partes del total del pago de impuestos por esta actividad, era La Germania, que en Rosario tenía sus instalaciones pàra la producción de diversos licores. En el centenario era la primera de su clase en el país.

Todo comenzó con Heinrich Joseph Wiedenbrug, alemán, que en 1886 llegó al país buscando a sus dos hijos Alberto y Hermán que tenían aqui un local + Wiedenbrug y Herwing+ relacionados a la venta de bebidas. Su padre los entusiasmó y pusieron una pequeña destileria en Rosario. En 1894 comenzó a representar a los muy conocidos vinos de Carlos Delaballe, bodeguero de Mendoza y en 1896 eran agentes de la cervecería A. Schneider y Cía. En 1898 compraron la cervecería y unieron los dos negocios. Ingresa a la sociedad Pablo, otro de los hermanos y Otto Rieget formando la compañía +Destilería, Bodegas y Cervecería Germania+.

En 1900 compraron la bodega de Delaballe en Godoy Cruz, Mendoza con 203 hectáreas de viñedos. Ingresan así a la vitivinicultura. Hacia 1904 elaboraban 5.600.000 litros de vino.En 1911 compraron en San Juan la bodega del francés Luís Ligoule con 170 hectáreas de viñedos. Luego la de Cereseto & Marenco y mas tarde la bodega contigua a esta última que era de los hermanos Carlos y Barlotomé Del Bono. Esto fué un caso típico de empresa integrada.En 1912 esta firma rosarina producía unos 20 millones de litros de vino lo que la convertía en la principal empresa del sector. Producían la caña +Globo+ y el vermouth +Giacometto+ y un millón y medio de litros de la cervezas marca Germania Blanca, Bock y Otello Negro. En San Juan y Mendoza empleaban hasta mil personas en época de vendimia.

Hermán (algunos libros lo señalan como Germán) viaja a Alemanía y quedan sus hermanos manejando la firma. Lamentablemente no puede regresar debido a la Primera Guerra Mundial. Por esa época la firma pasa de llamarse +La Germanía+ a +El Globo+. Con este nombre funcionó hasta que alli se contruyó el actual shoping y el Del Bono Part Hotel.

En 1919 Hermán llegó de nuevo al país. Era un industrial eminentemente científico. La poderosa bodega El Globo, antígua La Germania fue obra suya. Pero en Angaco Sur (hoy San Martín) instaló una importante fábrica de conservas de cerdo marca "Evaga" frente a las serranías de Pie de Palo. La finca fue comprada en 1908 y comprendía una extensión de 2 mil hectáreas, 75 con vides y alfalfa. En 1919 inicia la dirección técnica junto a su yerno Enrique Wagemann, chileno de origen alemán. También allí funcionaba una bodega con todas las comodidades de la enología moderna y con electricidad.

En 1920 inició labores la fábrica con paté fois gras (higado de cerdo), carne de cerdo en su jugo, pasta de carne y pasta de jamón con tomates. Toda una industria dotada de maquinarias modernas y medidas de higiene de primera línea. Usaban la raza de cerdo Berkshire, con faena de 120 kilos de peso. La administración puso en práctica los métodos alemanes de primer nivel. La alimentación de animales se hacía con harina integral compuesta por maíz, cebada, orujo de uva, alfalfa molida y arvejas. Los productos eran previamente secados en secaderos mecánicos en donde quedaban inmunes al fermento. Se envasaban en latas cilindricas. Los secaderos de aire caliente eran de fabricación alemana y era la única en su genero en el país. Las conservas semetidas podían ser conservadas por largo tiempo. La uva en estos secaderos podía pasar a pasa en 24 horas. El establecimiento experimentó también con la fabricación de sémolas y otros derivados del maíz. Trabajaban en la bodega y en la fabrica 100 obreros con casas con agua corriente y luz eléctrica.

Siempre tuve inquietud por la firma El Globo. Desde mi infancia me impresionaron los grandes adobes de su construcción de altos murallones. Su demolición a fines del siglo XX dió fin a mucha historia. No sólo pasaron por allí los hermanos Wiendenbrug, antes lo hicieron Vicente Cereseto, Eliseo Marenco y Juan B. Del Bono. Unos verdaderos pioneros.