La mayoría de los padres lo ha experimentado alguna vez. No hay cómo dormir a un bebé por la noche y entonces se prueba, con algo de desconfianza, el remedio popular: hacerlo dar una vuelta en auto para que se duerma. Es casi infalible: unas cuadras con la suave vibración del auto, las luces de las farolas que pasan en el medio de la oscuridad y se duerme (la mayoría de las veces).

 

Pero no todos tenemos auto, o ganas de salir con el niño en una noche de invierno, o de exponerlo a un accidente. Así que en la filial española de Ford crearon lo que por ahora es un prototipo: no tiene precio, ni fecha de salida al mercado. Es apenas una idea, pero genial: una cuna que simula el murmullo del motor del auto, la vibración del rodamiento, e incluso las luces de la calle.

 

 

¿Una estrategia de marketing? Sin duda, pero son varios los que creen que alguien estaría dispuesta a pagar por una cuna así, como demuestra Snoo, una cuna mecedora automática que se presentó a principios de este año: si el bebé comienza a llorar se activa un motor que mueve la cuna y lo arrulla hasta que se duerme (o hasta que llega alguno de sus padres).