Samsung anunció un plan de reciclaje para el Galaxy Note 7 que incluye la posibilidad de vender los dispositivos como productos reacondicionados, pero también considera extraer partes y materiales. Poco después del lanzamiento del Note 7, la empresa tuvo que pedir que devuelvan los equipos debido a un error de fabricación en las baterías que hacía que estas exploten. Hoy, aproximadamente 4 millones de teléfonos reposan en un galpón de la compañía.
 

 

Samsung publicó en su blog tres principios que tendrán en cuenta para resolver el problema de los Note 7 sin dañar el medioambiente.
 

Primero, los dispositivos serán considerados para ser transformados en teléfonos reacondicionados o de alquiler. Segundo, desconectarán y aprovecharán todos los componentes que puedan ser reutilizados. Tercero, aplicarán procesos ecológicos de extracción de metales para obtener materiales útiles.