Pesan sólo 1,3 kilos, se trasladan en una pequeña bolsa de tela y son la sensación en las playas, fuera y dentro del mar. Además ser muy cómodos, lo más llamativo en torno a estos pufs, camas de agua o reposeras e el modo de inflarlos.

 

De una mochila sale una especie de bolsa de tela que mide dos metros de largo. Luego, según la pericia de quien la haga ondear, la bolsa se llena más o menos rápido del viento. Se enrolla la punta por la que entró el aire y se cierra esa boca con dos broches. Entonces, la bolsa se transforma en una reposera inflable.

 

Su precio: dependiendo si se consiguen por Internet o a la orilla del mar y según las marcas, los valores varían entre los $800 y $1.800.