Llegó al país una tendencia que se extiende por el mundo y es alabada y criticada a la vez. Se trata de la yesoterapia, una técnica que apunta a la reducción de la adiposidad localizada y que promete resultados en una sesión.


Danisa Flores, encargada del centro de estética Menarik en Mendoza, comentó que cada sesión dura 2 horas y media y está dividida en distintas etapas. Comienza con una limpieza y exfoliación en la zona que se enyesará, sigue con un masaje reductor y posteriormente se coloca las vendas de yeso lipolítico que son elaboradas con distintos componentes, según el objetivo para el que sean utilizadas. 

 

Algunas vienen con centella asiática, otras con algas marinas, colágeno y/o castaño de indias. “No es lo mismo en todos los casos. Algunas buscan eliminar celulitis y otras la flacidez”, especificó la especialista. 

 

 

El yeso se deja puesto una hora hasta que endurece, después se retira, se seca la zona y se hace la crioterapia (frío). Para finalizar, se realiza un masaje que favorece el drenaje linfáctico con el fin de eliminar toxinas y grasas.

 

Flores garantiza que “la reducción es a partir de 5 centímetros de adiposidad localizada” y que, para mantener lo logrado y seguir disminuyendo medidas, “lo ideal es hacer 4 sesiones al mes, una por semana”. Repetir el proceso más veces es desaconsejable porque no se lograrían mejores resultados. Actualmente, el precio de la sesión arranca en $ 500.

 

Las zonas en las que se puede aplicar son abdomen, brazos, piernas, glúteos y cara. En cuanto a esta última, la encargada del centro de estética cuenta que “no está demostrado que sea efectiva la técnica”, por lo que ellos han decidido no hacerla.

 

Precauciones

 

 

Lo más aconsejable es consultar a un médico de confianza antes de someterse a la yesoterapia. De todas maneras, está desaconsejada en embarazadas debido a que el masaje es muy intenso. Por la misma razón no es recomendado que se la practiquen mujeres que recientemente hayan sido madres, ya sea por parto natural o por cesárea, o quienes hayan sido sometidos a alguna cirugía.

 

Además, sugieren no aplicarla en cualquier persona que presente una lesión en la zona en la que se colocarán los productos, ni en menores. 

 

Quienes miran con recelo esta técnica estética aseguran que tiene un efecto nocivo para la salud, debido a que provoca daño muscular. 

 

Fuente: Los Andes