La aparición de lágrimas de sangre en la imagen de una estampita de la virgen María del Rosario de San Nicolás, hace algo más de 20 años, fue el puntapié inicial de un verdadero movimiento de fe en Campo Afuera (Albardón). A partir de este hecho no sólo se conformó un grupo de fieles de distintos puntos de la provincia que sigue juntándose hasta ahora en la misma casa albardonera para rezar, sino que además los integrantes de este grupo misionero -tal como se llaman así mismos- tuvieron la necesidad de complementar su actividad espiritual con acciones solidarias. De hecho, el fin de semana pasado estuvieron en Colangüil llevando el fruto de su trabajo voluntario.

La generosa donación a este paraje iglesiano resultó toda una novedad para la gente del lugar que según les dijeron a los visitantes "no reciben ayuda de nadie", pero no para los misioneros que permanentemente se dedican a juntar elementos para entregar a quien lo necesite. No tienen un día en el calendario para concretar su afán solidario, sino que lo hacen siempre. Albardón, por lógica, es el destino al que generalmente designan para lo que recaudan con la ayuda de terceros. De todos modos, han colaborado en otros departamentos, especialmente con zonas alejadas y de difícil acceso.

Conscientes de que necesitan muchas donaciones, cada uno de los integrantes, según cuenta Verónica Rojas (una de las misioneras que se sumó al grupo cuando iba al secundario) junta y pide en su ámbito de influencia, a parientes, amigos, vecinos, compañeros de trabajo. Por ejemplo, esta vez en su gimnasio -el Energym- hicieron una clase pública donde recolectaron todo tipo de elementos y tuvo tanto éxito la convocatoria que pudieron llenar decenas de cajas y bolsas con lo que los deportistas ocasionales y los alumnos de siempre acercaron.

El cargamento se complementó con la enorme cantidad de donaciones que aportaron particulares, los chicos del Colegio Nuestra Señora de Luján (otra de las integrantes es maestra de primer grado) y de Cáritas de Albardón, entre otros.

"Fue tan grande la donación que llevamos que tuvimos que alquilar un colectivo para poder cargar todo. Previamente nos ocupamos de lavar, planchar, arreglar y poner todo en condiciones. A Colangüil fuimos 30 personas, entre grandes y chicos, porque nos interesaba tomar contacto con la gente, conocer sus realidades, preguntarles acerca de sus necesidades y después recién entregarles según lo que requiriese cada caso. Eso fue muy positivo porque así garantizamos que lo que se entrega sirve y entonces no se malogra el esfuerzo, especialmente de los que voluntariamente se suman en nuestras campañas solidarias", contó Verónica al regreso de este lugar alejado y muy cercano a la cordillera.

"Vivimos una experiencia muy fuerte porque la gente del lugar pasa muchas necesidades, no tienen medios para movilizarse y pasan mucho frío", agregó dejando en claro que fue muy bien recibida la partida de ropa de abrigo, calzado, frazadas, los tres colchones, los útiles y golosinas, los alimentos no perecederos que pudieron entregarles a por lo menos 50 familias. Es que no sólo llegaron a Colangüil con sus gestos solidarios, sino que además visitaron a los pobladores de Malimán y Angualasto, todos con iguales necesidades.

Como no podía ser de otro modo, más tratándose de un grupo misionero, entre las donaciones se incluyó un rosario, una estampita de la virgen del Rosario y una guía de rosario. "Quizás esta es la parte de las donaciones que más emocionó porque entre todo rezamos pidiendo o agradeciendo a la virgen y eso le dio otro sentido a nuestra acción, la que hasta ahora hicimos en silencio. Nos sentimos muy bien porque no sólo tendimos una mano en lo material sino también en lo que a contención se refiere y les demostramos que aunque estamos lejos, son importantes para nosotros. Nos trajimos de recuerdo las caritas iluminadas y sonrientes, sobre todo de los niños, que querían agradecernos con panes caseros y mucho cariño", contó como conclusión del viaje, el que piensan repetir a ese lugar o al punto de la provincia en que haga falta su ayuda.